Pese a quedarse fuera del cuadro por lesión, Bernabé Zapata visitó esta semana el Club de Tenis Valencia para disfrutar de la Copa Faulcombridge. Un momento perfecto para hacer balance de su temporada más agitada como profesional.
Una lesión le apartó de disputar la primera edición y otra lesión le ha vuelto a dejar fuera en la segunda. La relación entre la renovada Copa Faulcombridge y Bernabé Zapata (Valencia, 1997) no ha empezado con buen pie, pero el jugador estuvo presente el pasado martes en el Club de Tenis Valencia para ver en directo la despedida de su amigo Pablo Andújar. Antes de eso, Punto de Break se sentó con él para explorar la temporada que le ha impulsado hasta su mejor ranking profesional (#37) pero que ha terminado con una lesión compleja y cierto sabor agridulce. Como suele ser habitual, el valenciano se explica como un libro abierto para desgranar tanto los momentos buenos como los malos, incluso aquellos que hasta el momento eran desconocidos.
Qué pena no jugar este torneo.
Pues sí, es el segundo año que me quedo sin jugarlo. Me hacía muchísima ilusión participar esta temporada después de un buen año donde he podido cumplir el objetivo de acabar top100. Venía con ganas de jugar en tierra batida después de tantos meses, pero bueno, intentaré disfrutar de la semana de otra manera.
Ha sido un buen año, pero muy irregular.
Han pasado muchas cosas que han afectado a mi rendimiento, el punto de inflexión en la temporada fue perder en Wimbledon. Llevaba varias primeras rondas, pero después de ese partido llegó el momento más duro del año, diría que el más duro de mi carrera. La forma en la que perdí con Schwartzman en Roland Garros (1-6, 6-7, 6-2, 6-0, 6-4) y la forma en que perdí con Etcheverry en Wimbledon (6-7, 5-7, 6-3, 6-4, 7-5) fueron la gota que colmó el caso, un momento donde las cosas empezaban a no ir rodadas. Luego en Hamburgo sufrí otra derrota dolorosa con Rublev (5-7, 6-1, 7-6), desde entonces ha sido un todo un arrastre.
En el US Open jugaste bien.
Me preparé bien para ese torneo, después de Hamburgo solo jugué Toronto, donde perdí con Shelton, así que aproveché para hacer una pequeña pretemporada de dos semanas y refrescar la mente. El resultado del US Open es positivo, la situación tenística y mental mejoró con mi debut en Copa Davis, algo que me hacía ilusión desde niño, pero esa semana tuve la mala suerte de torcerme el tobillo. Luego pasé una semana horrible, hasta el punto de que creo que pasé el COVID, así que luego fueron todo prisas para ir a Astana y Shanghái. Al terminar en Shanghái di la temporada por finalizada, estaba muy cansado.
A nivel entrenadores también hubo baile de nombres.
Dejé de trabajar con Carlos Navarro y me quedé solamente con Samuel Ribeiro. Después del Godó, él necesitaba su espacio en verano y tuve unas semanas con Javier Ferrer. De repente, todo se empezó a complicar en cuanto a resultados, y a esto se sumó que hubo demasiados cambios. Es verdad que arrastraba la lesión de tendón rotuliano, pero no ha sido hasta final de año cuando he vuelto a pasarlo mal.

¿Desde cuándo sufres dolor?
Hace un año empecé a notar que me dolía, vimos que estaba inflamado. En Australia ya jugué un poco vendado, en Sudamérica también, así que he estado prácticamente todo el año jugando a remolque. Había semanas que estaba peor y otras mejor, pero la inflamación no bajaba porque no dejaba de competir. Para hacerme un tratamiento tenía que parar, pero no quería parar un mes, así que lo fui arrastrando hasta un momento donde ya era insostenible. El tendón está lejos de romperse, pero tengo bastante micro-roturas. Hace dos semanas me dijeron que tenía que parar para iniciar el tratamiento y hacerme fibras nuevas, a partir de ahí irá bajando la inflamación.
Vamos, que la solución es estarse quieto.
Tampoco puedes parar al 100%, hay que darle movilidad al tendón, pero tengo que dejar de jugar. Los apoyos eran lo que más daño le hacían al tendón, tanto para sacar, como los apoyos laterales, los desplazamientos por el revés, etc. El tendón ya estaba muy consolidado en ese grosor, era complicado mejorarlo de una manera que no fuera parando. A partir de ahí, espero recuperarme lo mejor posible de cara a Australia, el objetivo de esta pretemporada es recuperarme del tendón.
¿Dirías que este ha sido el mejor año de tu carrera?
Yo creo que sí, ha sido el mejor año de mi carrera. Empezó tan bien que no quise crearme expectativas, empecé a vivir situaciones nuevas de ranking y de cuadros, sabía que crearme expectativas me haría daño. Pese a todo, no me voy satisfecho con el final de año que he tenido, me hubiera gustado ganar muchos más partidos, pero ha sido un buen año. He acabado top100 y eso es importante, el año pasado fue el primero que terminé top100, así que he conseguido lo que dicen que suele ser lo más complicado. He aprendido mucho de las derrotas, he pasado mucho sufrimiento.
De 29 torneos disputados, en 17 perdiste en primera ronda. Todavía podría haber sido mucho mejor.
Me cuesta mucho ser regular durante todo el año, sobre todo a nivel mental. Me toca ir paso a paso, no puedo pensar que la temporada es larga, si lo pienso mucho me desgasto. Si miro atrás a esa racha de derrotas, todo empieza en Roland Garros, aunque la derrota en Wimbledon es la que más daño me hizo. A partir de ahí creo que solo he vuelto a ganar un partido…
Desde Madrid: cuatro victorias ATP, más una quinta en Copa Davis.
Una cifra muy escasa, por eso no estoy contento con mi final de año. Quizá sea un poco engañoso, hay 2-3 partidos en esa etapa que me hubieran hecho acabar el año un poquito mejor, con mejor ranking. Estoy tranquilo, aunque no estoy satisfecho. Soy consciente de que tengo mucho margen de mejora, tengo que competir mejor y sacar rendimiento de más meses.

Perdiste en Roland Garros y en Wimbledon después de ir ganando los dos primeros sets. ¿Cómo encajaste esos momentos?
La derrota en Wimbledon es la que más me ha dolido, mucho más. En Roland Garros yo mismo perdí el partido, lo tenía dominado y Diego (Schwartzman) estaba totalmente fuera en el tercer set... lo perdí yo solo. Esa no me afectó tanto a corto plazo porque venía con muy buenos resultados, estaba contento, pero la de Wimbledon fue un machetazo. La gira de hierba me desgastó mucho, llegaba con buen ranking para jugar torneos, pero es una superficie que no me gusta, lo pasé francamente mal. No soy un jugador que arrastre las derrotas más de dos días, pero en ese momento me di cuenta que estaba perdiendo la frescura por el tenis.
¿Frescura en la pista o fuera de ella?
Frescura mental, totalmente. Este ha sido el primer año de mi carrera donde he vivido estas situaciones nuevas, la mayoría de ellas muy buenas, pero cumplir expectativas que no imaginaba hizo que pegara un bajón mental. Las derrotas empezaron a afectarme más, después de Wimbledon sufrí como nunca, no estaba cómodo en la pista, se me hizo muy cuesta arriba trabajar en lo que llevo trabajando toda la vida. Perdí la motivación, eso no me había pasado nunca, dejé de disfrutar.
Suena grave.
La derrota de Wimbledon me dejó muy tocado mentalmente, me di cuenta que tenía un problema, que no tenía ganas de coger un avión para ir al próximo torneo. En la pista estaba mucho más reacio a aceptar todo lo que rodea al trabajo, así que eso no se iba a ir solo. Como no era capaz de encontrar esa frescura, ni siquiera parando, decidí ir por primera vez a un psicólogo deportivo.
¿Y qué tal?
El inicio fue bueno, me hizo llegar a Nueva York muy fuerte mentalmente, algo que también se reflejó en la Copa Davis, pero esa lesión de tobillo y luego el tendón acabaron con mis opciones en este final de temporada.
Tema interesante el del psicólogo.
Yo siempre he sido muy reacio a trabajar con un psicólogo, quizá porque pienso que un jugador debe buscar soluciones a través de la madurez y las vivencias. A partir de ahí, llega un momento donde una persona no puede mejorar por sí misma, o porque llega un punto del que no sabe cómo salir. Ahora lo recomiendo, a mí me está ayudando, la experiencia está siendo muy positiva. La frescura no la voy a recuperar en tres semanas, es un trabajo a largo plazo, quiero que mi carrera dure muchos más tiempo.

Hablando de tiempo, ¿cómo has rellenado estas semanas parado?
Le estoy dedicando muchas horas al centro de entrenamiento que he montado en Valencia junto a mi preparador físico, Nacho Márquez. Es algo que nos hacía muchísima ilusión, queríamos devolver a la socidad todo esto que nos ha dado el deporte. Es un centro para todo tipo de personas donde yo intento supervisar la formación de los jóvenes deportistas que tenemos, independientemente del deporte.
¿Ya puedo llamarte empresario?
(Risas)
Dime una lección aprendida que intentarás aplicar en 2024.
Sacarle más rendimiento a las semanas, competir al 100% todo el calendario. Este año competí muy bien durante muchas semanas, a pesar de haber perdido en tantas primeras rondas, así que quiero trabajar para tener más continuidad. Este año empecé demasiado bien y quizá eso tampoco sea bueno, te desgasta mucho si no tienes experiencia, luego pierdes tres partidos seguidos y te agobias. Tenísticamente me gustaría seguir mejorando el saque y la volea, creo que en pista rápida también he dado un salto importante, he adquirido conceptos que aplicaré la temporada que viene.
En mayo llegaste a ser el #37 del mundo, ¿qué tal sabe?
Es dulce, sobre todo porque era mi primera año dentro del top100. Había empezado #70 del mundo y me metí muy rápido top50, eso me dio mucha confianza, vas a los torneos con otra cara y los jugadores te miran con más respeto, al final el ranking impone y da prestigio, es una baza positiva. Aunque ahora, después de ser #37 y terminar #80, se puede pensar que ha sido un mal año.
Las angustias del ranking.
Es que lo normal no era que yo me pusiera #37, lo normal hubiera sido mantenerme top100 todo el año y ya está. El estar #37 te hace ver que tienes cualidades para estar ahí y que puedes mejorarlo. No me pongo ninguna presión, voy a cumplir 27 años y mi objetivo sigue siendo mejorar como tenista profesional, independientemente de la clasificación. Es bueno saber que he llegado tan arriba, es necesario para creérselo y tener confianza.
¿Encaras 2024 con mucha ambición?
Estoy trabajando cada día para recuperar esa frescura perdida. Ahora lo principal es recuperarme de la rodilla, pero lo más importante para mí es volver a 2024 con la frescura que tenía, sentir de nuevas esas emociones dentro de la pista, tanto las buenas como las malas. Me vendrá bien parar ahora, ya me pasó después de la pandemia, que regresé como un tiro. Solo quiero que el próximo 27 de diciembre, cuando coja un vuelo camino de Hong Kong, tenga ganas de coger ese vuelo.
Te voy a proponer varios acontecimientos y tú me dices cuántas probabilidades hay de que se sucedan en 2024.
Lo que tú quieras.

¿Qué porcentaje hay que de que llegues al Open de Australia?
Voy jugar sí o sí. Si no me recupero por completo, está la opción de ponerme corticoides. Soy positivo, me voy a recuperar, así que jugaré al 100%.
¿De pisar el top30?
¿El año que viene?
Sí.
[…] Un 3%.
¿De ganar tu primer título ATP?
(Piensa) Un 5%.
¿De ganar un partido en hierba?
En cuadro final, dices. Ya he pasado dos Qualys de Wimbledon.
En cuadro final.
Diría que un 8%, el año que viene tengo que ganar como sea.
¿De que el Levante suba a Primera División?
Un 2%, me sabe muy mal pero no lo veo.
¿De ser papá?
¡Buena pregunta! (risas) Un 9%, aunque lo vamos a intentar a machete.

