Poner buena cara, la clave del éxito de Rafa Nadal

Recordamos una historia ocurrida en el US Open 2010 entre Rafa y su tío Toni. Una anécdota que podría haber cambiado significativamente la historia de Nadal.

Jose Morón | 23 Aug 2023 | 20.53
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Poner buena cara, la clave del éxito de Rafa Nadal. Foto: AP
Poner buena cara, la clave del éxito de Rafa Nadal. Foto: AP

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Rafael Nadal puso un punto y aparte a su carrera el pasado mes de junio. Harto de ver que no mejoraba de su lesión, tomó la decisión de parar momentáneamente y prepararse a conciencia para 2024, el que podría ser su último año. Recalcamos lo de ‘podría’, porque hay una parte de su mente que le dice que la cosa podría alargarse un poco más.

¿Por qué Rafa a pesar de todos estos contratiempos sigue queriendo pelear por continuar? Así le inculcó su tío Toni desde pequeño, a no rendirse nunca y pelear hasta el final. Es su filosofía de vida. “Me gustaría seguir compitiendo. No soy una persona negativa, aunque soy consciente de la dificultad de la situación”, comentó Nadal el pasado mes de junio. Esa mano dura con la que le educó Toni ha cincelado un carácter férreo de aguantar pese a lo difícil de la situación.

“Poner buena cara”, la clave de todo

Contó Nadal en su libro ‘Rafa, mi historia’, una anécdota ocurrida en el US Open del año 2010 que tiene relación con lo que contamos. Veinte años atrás, cuando Toni comenzó a trabajar con su sobrino, este le insistió en poner “buena cara”. ¿Qué significaba esto? Tener buena cara implicaba poner un gesto concentrado, serio y de concentración. La idea era mostrar la menor cantidad de emociones en pista. Disciplina. Profesionalidad.

Cuando las cosas iban mal, Rafa no podía mostrar ningún gesto de rabia, ira, nervios, miedo o tensión. Toni creía firmemente que la cara podía influir en el estado de ánimo y, en el caso de un jugador de tenis, en su juego. Básicamente, si se mantenía una “buena cara”, eso le permitiría fallar menos tiros y tener una ventaja competitiva frente al rival. Pero Rafa, como todos los seres humanos, no es perfecto y no siempre lograba hacerlo.

Nadal llega al US Open de 2010 con los títulos de Roland Garros y Wimbledon bajo el brazo. La temporada está yendo más que perfecta, aunque en la gira previa a Nueva York se quedó en semifinales y cuartos de final de Canadá y Cincinnati, respectivamente. Es uno de los grandes favoritos en el US Open, aunque intenta no obsesionarse con ello.

En segunda ronda del torneo, Rafa se enfrentó a Denis Istomin. La victoria pareció clara: 6-2 7-6 7-5. Las sensaciones deberían haber sido buenas, ¿no? No para Toni, que consideró que su sobrino aquella noche no jugó con “buena cara”. Aquello generó una disputa entre los dos que casi acaba con su relación profesional, algo que podría haber cambiado drásticamente la historia de Rafa, no solo en aquel torneo, que terminó ganando, sino en su carrera. Así lo contaba Nadal en el libro.

Extracto del libro 'Rafa, mi historia':

Antes del partido, Toni me dijo que debía ir a lo seguro, pegar bolas altas y estirar los puntos. Hice exactamente lo que me pidió, y gané, pero no jugué mi mejor tenis e imagino que eso lo reflejé en mi cara, denotando algo de ansiedad. Toni, en el vestuario, me reprochó mi actitud, diciendo que había sido mala y de que no había jugado con buena cara. No estuve de acuerdo y le dije:

-No entiendo por qué reaccionas de esta manera cuando he jugado exactamente como me has dicho. No sé por qué me reprochas mi actitud, cuando la mayoría de la gente la elogia. Si no tuve buena cara fue porque estaba nervioso y tenía miedo de perder, una reacción humana totalmente comprensible. He ganado, ¿cuál es el problema?- le dijo Rafa a su tío.
-Está bien- respondió-. Solo te digo lo que pienso. Si no te gusta me voy a casa y tú te puedes buscar otro entrenador.

Cuando las cosas se ponian tensas, rara vez respondía. Entreno al 100 por 100 y tengo buenos modales. No presiono a los que me rodean y mucho menos a Toni. Cuando me respondió como esa noche en el vestuario de Flushing Meadows, sentí que me estaba tratando injustamente. Hice un esfuerzo y me contuve.

-Mira, siempre me dices lo mismo- comentó Rafa-. Normalmente estoy de acuerdo contigo, pero creo que ahora te estás equivocando.
-Bien- dijo Toni-. Si así son las cosas, ya no disfruto siendo tu entrenador- sentenció su tío, que se dio la vuelta y se fue del vestuario, enfadado.

Después de aquello, solucionaron sus problemas y Rafa se creció tras esa discusión. El nivel que ofreció Rafa en ese US Open del año 2010 pocas veces la ha dado en una pista dura. Pasó por encima de todos sus rivales y solo perdió un set en todo el torneo, ante Djokovic en la final, en una de sus mejores versiones en esa superficie.

Poner buena cara es lo que su tío siempre le enseñó y no dejará de ponerla, aunque la cuesta siga empinándose y su camino se llene de obstáculos. Rafa ya mira 2024 con un objetivo: regresar en buenas condiciones y que ese no sea su último año como tenista. Que cuando tenga que retirarse sea por decisión propia, no porque una lesión le obligue a hacerlo.