En la reanudación del duelo suspendido el jueves, Andy Murray no pudo cerrar un partido que había encauzado en la jornada del jueves. Stefanos Tsitsipas desplegó su mejor nivel para remontar de forma magistral y aprovechar el desgaste físico del escocés.
Hay partidos que no se olvidan, encuentros que quedan grabados a fuego en la memoria colectiva del tenis mundial, y éste podía haber sido uno de ellos si el desenlace hubiera sido otro. No solo por el tremendo nivel desplegado por Andy Murray y Stefanos Tsitsipas, sino por el mero hecho de que un hombre de 36 años y una cadera de metal, fuera capaz de vencer a uno de los mejores jugadores del momento.Finalmente, la lógica se impuso y el griego emergió con fuerza inusitada en el cuarto y quinto set de esta tercera ronda de Wimbledon 2023, con un marcador de 7-6 (3) 6-7 (2) 4-6 7-6 (3) 6-4. Duro varapalo para Murray, mientras que para Stefanos, este partido puede ser la lanzadera para que pueda optar de forma firme a ese ansiado título de Grand Slam.
Murray llegó a estar a dos puntos de ganar el partido, cuando restaba con 5-4 para él
Incertidumbre e ilusión a partes iguales es lo que se respiraba en el All England Lawn Tennis Club con la reanudación del encuentro interrumpido en la noche del jueves cuando estaba en su máximo apogeo. El tirón muscular que pareció sentir Andy en el penúltimo punto hizo saltar las alarmas, pero desde el arranque del cuarto set se pudo comprobar que estaba en buenas condiciones. La batalla continuó con la misma ferocidad que se vivió en la primera etapa del encuentro, y aunque ambos buscaron escaramuzas desde el resto, no hubo ni una sola pelota de rotura. Estuvo cerca el británico, que llegó a situarse a tan solo dos puntos de ganar el partido cuando restaba con 4-5 a su favor, pero el griego se las apañó para subir su nivel de acierto y agresividad, conduciendo el set al tiebreak. Allí, fue claramente superior desde el 3-3 y llevó el partido al parcial definitivo.
Se produjo un bajón físico y anímico tremendo en Murray en el tramo inicial de la quinta manga. Verse tan cerca de su objetivo y sentir que ahora tenía que remar contracorriente, habiendo acumulado tanto desgaste en su maltrecho cuerpo, mermó el nivel del británico, que cedió su servicio. Fue una noticia fatal ya que no transmitía Andy la sensación de poder dar la vuelta al marcador. Era incapaz de golpear con profundidad y potencia, sobrevivía con más corazón que tenis, pero apenas dispuso de opciones remotas para equilibrar el marcador. Gran responsabilidad de eso la tuvo un brillante Stefanos Tsitsipas, que ejecutó en cada momento el golpe que tocaba y cerró el encuentro con gran solvencia.

