Arranca un nuevo Grand Slam y siempre es interesante escuchas a sus protagonistas, entender su situación actual y sus ambiciones de cara a Wimbledon. Si además la protagonista es Coco Gauff, el relato se vende solo.
En una entrevista reciente con The Guardian, la jugadora de Delray Beach valora su camino hasta llegar aquí, subrayando la importancia de su familia en todo este viaje, la presión que lleva soportando desde que era una niña y menciona cuáles son los obstáculos más duros que tiene el mundo profesional. Porque sí, todos pensamos que Coco Gauff ganará un Grand Slam más pronto que tarde, pero también sabemos la dificultad que supone romper esa primera pared.
Estar lejos de casa
“Algunos australianos se van en febrero y no llegan a casa hasta después del US Open, en septiembre. Una necesita el apoyo necesario y adecuado para poder hacer esto, así que tengo la suerte de tener a mi familia y mis amigos conmigo, así que todo lo que necesito para seguir adelante. A veces el tenis puede ser un deporte solitario, pero estoy acostumbrada. En casa me han educado siempre de la mejor manera para afrontar un deporte individual, no soy alguien que necesite a otras personas todo el tiempo”.
La soledad del circuito
“La verdad es que paso mucho tiempo sola en la carretera, mucho más de lo que la gente piensa. No tengo demasiadas amigas dentro del circuito, sí que hay muchas chicas con las que me llevo realmente bien, pero la diferencia de edad con la mayoría de ellas es un factor que sigue ahí. Poco a poco voy siendo más comprensiva con la gente adulta, más de lo que era cuando tenía 15 años”.
Precoz, la palabra más repetida
“A lo largo de mi vida siempre fui la más joven en hacer las cosas, lo cual añadía siempre una expectativa que no quería. Todo esto fue agregando una expectación y una presión de que necesitaba hacer todo muy rápido. Personalmente, siempre me ha gustado hacer las cosas por algo más que por mí. Por ejemplo, ahora tengo chicas que se me acercan, de todas las razas, aunque en su mayoría afroamericanas, diciéndome que han cogido una raqueta por primera vez por mi culpa”.
La experiencia de sus padres como deportistas
“Nunca le pregunté a mi madre si pensaba que sería profesional, pero sé que mi padre siempre pensó que llegaría. Recuerdo que se quedó despierto durante toda una noche del draft de la NBA, pero nunca llegó a recibir ninguna llamada de ninguno de los equipos. Lo bueno es que el deporte le ayudó mucho en cuanto a educación, una buena ética de trabajo, además de hacer muchos amigos, por lo que era normal que luego quisiera lo mismo para sus hijos”.
Le gusta ahorrar
“A veces mi padre me dice: ‘Puedes darte algún lujo si quieres, algún capricho’. Pero vengo de una familia de clase media, así que ciertos gastos imprescindibles como pueden ser los vuelos o las habitaciones de hotel me siguen pareciendo realmente caros. De momento prefiero gastarme el dinero en mis padres antes que en mí, todavía me siento culpable por comprar unas gafas de Prada recientemente, pero me incitó mi madre. La verdad es que no confiaba en mí misma por si perdía algo tan caro”.
Creando conciencia política
“Actualmente están sucediendo muchas cosas en Estados Unidos, cada día soy más consciente y estoy más involucrada en estos temas. Definitivamente, la realidad en la que vivo me obliga a involucrarme más, en nuestro Estado importa mucho el mapa electoral, me interesan muchos todos estos temas por respeto a lo que pasaron las generaciones anteriores de mi familia. Tuitear ciertas opiniones me requiere cero esfuerzo en comparación con lo que tuvieron que pasar ellos”.
Un nuevo Wimbledon, con más experiencia
“Tengo que aprender a ser paciente, mis entrenadores me han enseñado a no buscar la línea de meta de inmediato, sino a disfrutar del viaje hasta llegar allí. A los neoyorquinos, por ejemplo, no les importa quién eres, a veces jugando en USA incluso te olvidas de que estás jugando un torneo. Aquí en Londres es diferente, el paseo hasta la Centre Court es como si estuvieras caminando por un museo. Nunca daré por sentado el privilegio de jugar ante una multitud, sigo confiando en que los sueños se hacen realidad en muchos torneos, pero en Wimbledon siempre es todo más especial”.

