No se puede dar nada por hecho en esta vida, y mucho menos en el tenis. Iga Swiatek partía como la gran favorita de cara a esta final de Roland Garros 2023, pero cometieron un grave error aquellos que osaron subestimar el peligro de Karolina Muchova, una tenista única en el circuito y con multitud de argumentos con los que sacar de su zona de confort a la mejor del mundo. La final pasó de parecer encaminada a un trámite administrativo, a convertirse en un duelo de poder a poder repleto de espectáculo y definido por pequeños detalles. El resultado final terminó siendo de 6-2 5-7 6-4 a favor de Swiatek, que se proclama campeona del Grand Slam parisino en una final en la que se honró a este deporte y se puso de manifiesto el atractivo del tenis femenino.
Se había evaporado la frescura de piernas, clarividencia mental y capacidad para desbordar y despistar a la rival propia de la tenista checa durante todo el torneo. Desde el arranque del primer set quedó bastante claro que el planteamiento táctico de Muchova ni siquiera hacía cosquillas a Iga, con una determinación absoluta para abrir brecha en el marcador e imponer ese ritmo de pelota e intensidad de piernas macachonas, que desgastan a las rivales como si de un martillo pilón se tratara. Pronto adquirió la iniciativa Swiatek, con una gran profundidad en sus golpes y alto porcentaje de primeros servicios, que evitaban a la checa meterse en pista y aplicar su habitual variedad en forma de dejadas y subidas a la red.
Todo parecía predestinado a una victoria clara para la polaca cuando se adelantó en la segunda manga con un marcador de 3-0. En ese momento, la checa se vio perdida y empezó a soltar el brazo, a jugar con soltura y a bordar su tenis. Se olvidó del escenario, de la rival y disfrutó de la esencia de este deporte, fluyendo sobre la pista y sintiendo toda la confianza acumulada durante el torneo. Iga le abrió la puerta mínimamente con una ligera relajación, y vio cómo un torrente de recursos técnicos inagotables se abría paso sin obstáculo. Hubo dudas en el tramo final del set, con intercambio de roturas, pero Swiatek fue incapaz de hacerse dominante en sus juegos al servicio, jugando con demasiados segundos servicios y dando demasiado ritmo a Muchova, cómoda con bolas rápidas a las que poder responder con brillantez.
Swiatek desaprovechó una ventaja de 3-0 en el segundo set, pero supo reaccionar en el tercero
Lo vivido en el tercer parcial fue una montaña rusa de emociones y un desafío impresionante para ambas contendientes en el plano tenístico y mental. Muchova arrancó con valentía, dando continuidad a su tenis incisivo y consiguió hacerse con un break, aprovechando la tendencia positiva en la que estaba imbuida. Iga buscaba soluciones y procuró dar algo más de altura a sus tiros, pero las respuestas de la checa eran impresionante, metiéndose en pista cada vez que podía y jugando paralelos de derecha con una soltura envidiable.
Cada juego al servicio de Swiatek era una tortura para ella y se produjo un intercambio de roturas mediado el set. Con 4-4 en el marcador, la polaca fue capaz de sacar adelante un juego agónico al servicio y metió mucha presión a su rival. Ahí fue cuando activó ese modo de campeona nata, esos intangibles de leyenda en ciernes que le permitieron restar con maestría y sofocar los aires de rebelión de una Karolina Muchova a la que hay que dar gran crédito por todo el torneo realizado, pero también por el espectacular nivel de juego mostrado en la final. Iga Swiatek suma su cuarto título de Grand Slam en este Roland Garros 2023, demostrando que no solo puede ganar arrasando a su rival y bordando el tenis, sino también sabiendo sufrir.

