Alexander Zverev fue diagnosticado con diabetes tipo1 desde que tenía tres años de edad. Una realidad que suele estar enfrentada con ser deportista de élite, pero que el alemán se ha encargado de tratar para demostrar que no hay obstáculo lo suficientemente grande para cumplir tu sueño. Sin embargo, esta problemática cambia de color según el circuito que dispute, complicándose ligeramente cuando llegan los Grand Slams. El alemán, que disputa este miércoles los cuartos de final de Roland Garros, analizó su caso en la última rueda de prensa desde París.
“En los torneos ATP es mucho más fácil, me inyecto la insulina en la cancha durante los descansos del partido, de manera natural, pero aquí no me está permitido hacerlo en la cancha, me dijeron que estoy obligado a abandonar la pista”, explicó el de Hamburgo en el turno de preguntas en alemán, tocando temas un poco más personales debido a la cercanía de los periodistas.
“Me pasó en mi partido de tercera ronda contra Frances Tiafoe, pero me dijeron que esto me contaría como un descanso para ir al baño. Obviamente, les respondí: ‘¡Vamos, chicos! Solo tengo dos descansos por partido para ir al baño, pero en un partido a cinco sets a veces tengo que inyectarme cuatro o cinco veces. Les dije que esto no podía ser así, que esa normativa no me permite gozar de algo básico y necesario para mi bienestar, para mi vida”, acompaña el actual Nº27 del mundo, alguien que se ha convertido en un referente para todos aquellos diabéticos que luchan por convertirse en profesionales.
UN PROBLEMA POR SOLUCIONAR
Por si el tema te pilla un poco desubicado, debes saber que la enfermedad de Zverev provoca que por su cuerpo fluya un torrente sanguíneo con niveles de azúcar demasiado altos, he ahí la necesidad de inyectarse insulina de manera constante, hormona que su cuerpo no produce en niveles normales y por su condición de diabético. Seguro que muchos tenéis algún amigo que sufra de esto, obligados a ponerse una inyección en momentos muy concretos para regular el organismo. ¿En mitad de un partido de tenis? También, aunque a Alexander no se lo están poniendo fácil en París.
“Durante la segunda ronda tuve un bajón, así que aproveché para salir e inyectarme. En ese momento entró un supervisor en la habitación que no sabía nada de esto, esa persona entró en pánico. ‘¡No puedes hacer eso!’, gritó al verme. ‘Tiene que venir un médico a inyectarlo’, añadió. Le dije que eso no puede ser, porque un médico, si no está especializado, no puede ayudarme si no tiene los datos correctos de cuánto me tengo que inyectar. Entonces se lo expliqué muy claro: ‘Tengo diabetes desde los tres años, sé exactamente lo que hacer’. Sin embargo, él no lo entendió y me respondió que esto solo lo puede hacer un médico, así que tuvimos otra fuerte discusión”.
Aquí chocamos de frente contra las reglas de la Agencia Mundial Antidopaje, donde la insulina aparece como una sustancia prohibida con respecto a los moduladores hormonales y metabólicos. A no ser, por supuesto, que se tenga una exención de uso terapéutico (TUE) de las autoridades pertinentes, lo cual suponemos que el germano posee. Pero es que luego viene otra película: solamente un médico tiene la potestad ara hacer esta labor, ni siquiera el propio jugador. Normal que se formara la que se formó durante la segunda ronda.
Al final, el ejercicio de Zverev en París consisten en ir regateando todos estos baches, mientras va ganando partidos al mismo tiempo. “He hablado con la organización de Rolan Garros para preguntarles qué debo hacer, qué es lo correcto. Si tengo que salir de la pista a hacerlo, entonces adelante, apenas me toma cinco segundos. Lo ideal sería que me dejaran hacerlo en la pista, pero me dijeron que esto se vería raro si se hacen en la cancha, cosa que no me parece inteligente, ya que si no lo hago mi vida está en peligro. ¿Qué significa que se ve ‘raro’? ¿Cómo se ve? ¿Cómo dopaje? Esta discusión no tiene sentido”, comparte el alemán. Esperemos que esta tarde, en su partido con Etcheverry, los niveles se mantengan ordenados.

