Mucho se había hablado de la decisión de poner el partido de octavos entre Aryna Sabalenka y Sloane Stephens en la sesión nocturna, ya que ha sido el primer partido femenino de este Roland Garros que se ha disputado en este turno. Sin embargo, el duelo entre campeonas de Grand Slam no decepcionó y los espectadores de la Philippe Chatrier, que presentó una buena entrada, aunque no lleno, disfrutaron de un duelo lleno de emociones y que pudo caer de cualquier lado.
Eso sí, la bielorrusa sacó su mejor nivel en los momentos claves del partido y se lo terminó llevando por 7-6(5) y 6-4 en un duelo donde se vio su mejor y su peor versión. Sabalenka hizo con su tenis ofensivo que el duelo dependiera de ella en todo momento, pero tuvo que ponerse el mono de trabajo cuando las cosas no le salieron como quería, lo que provocó que cayera en númerosos errores no forzados que le podrían haber costado un disgusto si Stephens hubiese cometido menos fallos en el tiebreak que disputaron.
La primera manga tuvo de todo y fue de lo más imprevisible. Al arranque del partido solo se presentó la bielorrusa, a la que le entraba todo y que hacía con Stephens lo que quería. La americana ni estaba ni se la esperaba y en un abrir y cerrar de ojos Sabalenka dominaba por 5-0 en el marcador y el choque daba la sensación de que iba a cerrarse por la vía rápida, lo que además resultaba decepcionante para los espectadores, que ya de por sí iban a ver un partido más corto que los de las sesiones masculinas.
En cambio, cuando nadie lo esperaba Stephens reaccionó y el encuentro dio un giro de guion radical. Ahora era a ella a la que le entraba prácticamente todo y Sabalenka la que se llenaba de errores y precipitaciones por querer cerrar un set que se le iba haciendo más cuesta arriba a medida que la americana se apuntaba juegos y levantaba pelotas de set. De esta manera y con cuatro pelotas de manga salvadas, la americana le devolvió el parcial de cinco juegos e igualó el set para forzar un tiebreak que resultaba inimaginable solo 20 minutos antes. Allí, mandaron las emociones y el miedo a fallar y la bielorrusa supo cuando atacar y aprovechar los errores de su rival por lo que se terminó llevando por la mínima una manga que tuvo que ganar dos veces.
SIN GANAS DE MÁS DUDAS
Una vez que se sacó el susto del cuerpo, Sabalenka volvió a ser la del inicio del partido, aunque con una mejor Stephens, que perseguía la pelota de lado a lado intentando forzar los errores de su rival, de la que dependía el partido en gran medida, pues logró llevar la iniciativa en la mayoría de los intercambios. La confianza que le dio a la tenista de Minsk el hecho de salvar la atrapada del primer set provocó que se pusiera en ventaja muy rápido en la segunda manga y dejara prácticamente sentenciado el choque.
No obstante, Stephens no había dicho su última palabra y volvió a remar para reengancharse al encuentro e igualar a cuatro el set, aunque poco le duraría la alegría, pues tras un 40-0 para poner el 5-4, Sabalenka sacó su mejor tenis y puso un break que le puso en disposición para sacar y ganar el partido, algo que hizo en blanco, por lo que encadenó los últimos nueve puntos del partido para cerrarlo con las mejores sensaciones y firmar su pase a los cuartos de final, donde ya le espera la sorprendente Elina Svitolina.

