No todo son victorias y levantar títulos en el tenis. Para llegar ahí, los jugadores tienen que sumar muchas horas de trabajo duro y de asimilar derrotas. Este proceso puede variar entre unos y otros. Bianca Andreescu, canadiense de 22 años, empezó por todo lo alto en el circuito profesional, levantando el US Open 2019 en su primer año en la WTA, aunque rápidamente esa cuesta cambiaba su dirección. En una entrevista con The Guardian, Andreescu analiza ese cambio de paradigma en su carrera, la última lesión que ha sufrido y la soledad en la pista de tenis.
Lesión en el Miami Open y rápida recuperación
“En primer lugar, fue el peor dolor que he sentido nunca. Y segundo, pensaba: ‘¿Por qué yo? ¿Por qué otra vez? Y en Miami además otra vez. Cada vez que voy juego bien (2019, 2021 y 2023), y luego me lesiono”, dice Andreescu. “Intenté por todos los medios mantenerme positiva. No fue fácil, pero en un momento dado, sentí una sensación de paz, que todo iba a ocurrir de una manera”.
Del todo a la nada
“Empecé a los siete años, edad a la que nos identificamos como deportistas y como que nos olvidamos del ser humano. Cuando era joven, me iba muy, muy bien en juniors, en ITF, luego en mi primer año como profesional gané el US Open. Básicamente, sabía lo que era ganar. Entonces, cuando empecé a perder, en cierto modo no sabía lo que estaba pasando.
No sabía cómo afrontarlo. Me quedé en shock, lo que fue muy raro porque la gente pierde todas las semanas en el tenis y entonces supe lo que se sentía. He pasado por ello y me alegro de haberlo hecho porque pude darme cuenta de que, si quiero tener una carrera larga, no puedo seguir así”.
La vida por delante del tenis
“Hay cosas más importantes que ganar o perder, o incluso que jugar al tenis. Estoy muy agradecida de jugar, pero tener comida en la mesa es más importante, unos padres increíbles, amigos que te apoyen, pequeñas cosas como esas. Pensar en ello me ha ayudado mucho a cambiar de perspectiva”.
Sobre la situación de Anisimova, quien se toma un tiempo por salud mental
“Hay que tener muchas agallas para hacer algo así. A mí me costó mucho porque no sólo piensas en ti, sino en todos los que te rodean, y dar ese paso es increíble. Probablemente será la mejor decisión que haya tomado nunca. Estás solo ahí fuera, en la pista, no tienes a nadie que te ayude de verdad. En cierto modo, es un viaje solitario, pero si intentas encontrar el amor en el proceso, eso es lo más importante”, dice Andreescu.

