Llegó el momento de abandonar todo atisbo de queja y resignación, llegó el momento de salir de su zona de confort y asumir que para ser uno de los mejores del mundo, necesita subir su rendimiento en tierra batida. Si hay alguien plenamente consciente de ello es Daniil Medvedev, cuya relación con esta superficie recuerda a esos jóvenes que aplazan de forma permanente el estudio de una asignatura engorrosa y complicada, aún siendo conscientes de que tarde o temprano tendrán que aprobarla. El ruso se ha explayado durante los últimos años en las críticas a esta superficie, aseverando que puede llegar a ser muy lenta, la pelota bota demasiado y no le gusta acabar todos los tiempos sucio. Como si de una pataleta se tratara, sus ya famosos "no me gusta la tierra batida" han de quedar atrás y pasar a un escenario en el que sea capaz de amoldarse. Este 2023 es la oportunidad idónea.
Y es que llegar a esta gira con un balance de 29-3 en la presente campaña hace que la confianza del ruso esté por las nubes y sea mucho más sencillo afrontar un reto mayúsculo para él como es este. Nunca había cuajado un inicio de temporada tan esplendoroso, aunando un gran momento a nivel mental, pero también físico. El pasado año fue todo lo contrario; la presión mediática de haber pasado por el número 1 y una lesión en la espalda mermaron mucho sus posibilidades, reduciendo a dos torneos su presencia en tierra batida, saldados con derrota ante Gasquet en la primera ronda de Ginebra y cuarta ronda en Roland Garros. Pero hay motivos para el optimismo repasando el historial de Medvedev en arcilla.
Un jugador que fue capaz de vencer a Djokovic en Montecarlo y ser finalista en Barcelona, todo ello en 2019, sabe que puede jugar bien y optar a cosas importantes. El motivo fundamental por el que Daniil no se adapta bien a la arcilla es claro; su juego a la contra, con golpes profundos, incisivos y planos, sufre mucho en una superficie que premia mucho más el efecto liftado a la pelota y la capacidad de generar juego, tener paciencia desde el fondo de pista y ser capaz de golpear muchas pelotas por encima del hombro. Las bolas de Medvedev pierden mucha mordiente cuando botan sobre el albero y sus impresionantes desplazamientos carecen de la eficacia de la pista dura por su falta de naturalidad para resbalar.
Medvedev solo suma una victoria entre los torneos de Madrid y Roma
El ruso ha comentado en varias ocasiones que para ganar partidos en esta superficie necesita estar perfecto, tanto a nivel físico y mental, y que no es capaz de sacar adelante compromisos sin jugar muy cerca de su máximo nivel. Eso podría cambiar esta temporada, en la que tiene previsto competir en muchos torneos de la gira e ir aclimatándose poco a poco y buscando soluciones que hagan compatible su tenis genuino con la tierra batida. Los cuartos de final alcanzados en Roland Garros 2021 dan esperanzas a un Daniil Medvedev que no tiene nada que perder en estas próximas semanas y que puede soñar con volver a optar al número 1 del mundo si hace buenos resultados. El hecho de defender tan solo 180 puntos y estar a 1.390 puntos de la cima, pueden ser un acicate notable para que afronte con ilusiones renovadas esta gira.

