Se esperaba un duelo de máxima dificultad y así fue. Rafael Nadal arrancó su andadura en el Open de Australia 2023 con un desafío mayúsculo para el que quizá no llegaba en la mejor situación posible, pero que una vez superado, puede erigirse en punto de inflexión en su trayectoria. Jack Draper vendió muy cara su piel, pero la exigencia física que supone enfrentarse al español en condiciones de calor y humedad como las que se viven en Melbourne, y después de una extenuante semana para él en Adelaida, terminó derivando en problemas físicos, calambres y falta de posibilidades para sorprender completamente a un coloso histórico. Nadal no maravilló con su tenis, pero da un paso adelante clave al vencer por 7-5 2-6 6-4 6-1, citándose en segunda ronda con Mackenzie McDonald.
Duelo de guerrillas durante un primer set en el que ambos jugadores se tantearon mutuamente y dominaron con su servicio, sin dar opciones al restador y mostrándose muy cautos a la hora de asumir riesgos. Nadal era consciente de la importancia de comenzar bien el partido y construir progresivamente su tenis, sin estridencias para las que no está con la confianza necesaria. Fue mejorando progresivamente y lanzando señales de aviso a un Draper que no conseguía incomodar desde el resto, pero que mostraba sus credenciales a dar la campanada con un tenis incisivo y preciso. Las hostilidades se desataron en el duodécimo juego, con uno de esos juegos que solo leyendas como Rafa pueden cuajar, elevando su nivel con contundencia en el momento preciso y tirando de intangibles para conseguir un break muy oportuno.
Draper sufrió molestias físicas en el tercer set y calambres en el tramo final del partido
Nada hacía presagiar lo sucedido en la segunda manga y mostró de forma evidente que a Nadal aún le queda camino por recorrer en cuanto a juego y confianza. El español cometió errores infantibles en el primer juego, encajó un break y fue incapaz de revertir la situación. Se acumularon los errores no forzados en su raqueta, perdió el foco del encuentro y, prácticamente, se dejó ir cuando encajó la segunda rotura. Draper volaba por la pista, pero tenía claro que su rival volvería a meter una marcha más y concentrarse plenamente.
Es por ello por lo que el arranque del tercer parcial se erigía en determinante para establecer qué se podía esperar del encuentro. Nadal se reconectó, volvió a dominar con su drive y procuró jugar con algo más de margen en sus tiros para mover al británico y sacarle de su zona de confort. La tendencia era positiva y en el cuarto juego, Draper sufrió una especie de tirón muscular que hizo saltar las alarmas. Rafa consiguió el break, lo consolidó, y todo parecía desmoronarse en el juego del británico, pero pareció recuperarse, en parte, de esas molestias. Tanto es así, que equilibró el marcador, aprovechando otra de las lagunas de concentración y juego del balear. A pesar de ello, reaccionó a tiempo Rafa para volver a mostrarse juguetón al resto y conseguir el break que le dio el triunfo parcial.
Nadal terminó con 41 golpes ganadores y 46 errores no forzados
Fue esto un influjo moral enorme para un Rafael Nadal que dio la puntilla en el cuarto set. Se desató una bonita batalla en el tramo inicial, con break y contrabreak incluida, en la que el español decantó la balanza por abrasión. Hubo varios peloteos memorables en los que la solvencia del español fundieron totalmente a Jack Draper, visiblemente acalambrado a partir del 3-1 en contra. Soltó el brazo de forma inmisericorde el jugador inglés, tratando de aferrarse al encuentro con más corazón que cabeza y juego. Finalmente, el número 2 del mundo certificó su pase a segunda ronda del Open de Australia 2023, y con ello, la esperanza por seguir progresando y presentar sus credenciales con más convencimiento al título.

