Wimbledon dejó este lunes una de esas estampas que solo pueden darse en el All England Club. El partido de octavos de final entre Alexander Zverev y Jiri Lehecka arrancó a las 21:00 hora local con una imagen completamente inesperada: la Royal Box, el palco más exclusivo de la Pista Central, contaba con apenas cuatro personas en el momento del inicio del encuentro.
Entre ellas, cómo no, estaba Roger Federer.
El suizo, ocho veces campeón del torneo y una de las mayores leyendas de la historia de Wimbledon, ocupaba un asiento en primera fila mientras las cámaras de televisión mostraban un palco prácticamente desierto. Una estampa tan poco habitual que rápidamente se hizo viral en las redes sociales, donde numerosos aficionados no tardaron en comentar el contraste entre la importancia del partido y la escasa presencia de invitados en el lugar más codiciado del All England Club.
La imagen fue compartida por el periodista José Morgado, que resumió la escena con una frase que conectó de inmediato con los aficionados al tenis: "La Royal Box tiene cuatro personas al inicio del partido. Uno de ellos, en primera fila, es Roger Federer. Tienes que quererlo".
The Royal Box has FOUR people there at the start of the Zverev vs. Lehecka match at 9pm.
— José Morgado (@josemorgado) July 6, 2026
One of them, front row, is Roger Federer.
You gotta love him.#Wimbledon pic.twitter.com/qbLfAr9uzL
El aura de Federer se multiplica en Wimbledon
La Royal Box está reservada para miembros de la familia real británica, personalidades, invitados de honor y antiguos campeones. Habitualmente luce repleta durante las grandes jornadas del torneo, por lo que verla prácticamente vacía en unos octavos de final masculinos resulta una auténtica rareza.
Más allá de las posibles explicaciones —el horario nocturno o la llegada tardía de algunos invitados—, la fotografía dejó una imagen cargada de simbolismo. Años después de su retirada, Federer sigue ocupando un lugar privilegiado en Wimbledon. Ya no lo hace empuñando una raqueta, sino como espectador de lujo. Y bastó su presencia para convertir un palco casi vacío en uno de los rincones más fotografiados y comentados de la jornada.

