Un reto gigante. A eso es lo que se enfrenta David Ferrer en los próximos tres años, el periplo en el que conducirá la nave del equipo español de Copa Davis. Siempre es complicado convertirse en capitán, aún más en un país con una nómina de grandes jugadores tan amplia como el nuestro: tomará tocar decisiones, algunas muy duras, pero el valenciano afronta el desafío con muchas ganas. La autoconfianza es otro factor clave, y es por ello que Ferru ya ha estado indagando acerca de un concepto tan abstracto como el de liderazgo, la que quiere que sea una de sus principales cualidades como seleccionador. La otra, igual de importante, es la cercanía a los jugadores, algo que tratará de asegurar a lo largo de todo el año, como confiesa en una extensa entrevista con El País.
"Yo les he dejado claro a los jugadores en qué torneos voy a estar, les he comentado que voy a estar ahí para cualquier cosa que puedan necesitar", confesaba un Ferru plenamente consciente de su labor durante el primer tramo del año. España no debutará hasta bien entrado septiembre, evitando el playoff de clasificación a la fase de grupos: un dolor de cabeza menos para David, que admitía que la primera impresión "ha sido buena" y que su experiencia en Copa Davis podría servir como acicate y motivación al resto de jugadores. Poco más se puede decir sobre la figura de Ferrer, pieza fundamental en la Davis de 2011 y líder, incluso, en finales en las que se mostró invicto (aquella en Praga contra República Checa, por ejemplo, donde derrotó a Berdych y Stepanek).
"Haber jugado la Davis, haberla vivido desde dentro, eso es algo que puede sumar", afirmaba Ferru, que también aprovechaba para recalcar el componente de "presión" que la Ensaladera genera en cada jugador. "No hubiera aceptado la capitanía si los jugadores no hubieran estado de acuerdo, eso era algo primordial": son palabras que denotan una buena sintonía con el núcleo duro de los tenistas españoles, varios de ellos antiguos compañeros de circuito, y otros grandes conocidos tras sus experiencias como entrenador (con Zverev) y director de varios eventos (torneo Conde de Godó y la propia Copa Davis).
Una de las preguntas más esperadas, claro, hace referencia a Rafael Nadal. No hemos vuelto a ver al manacorí en este evento tras conquistar el título en 2019, pero la puerta, según David, permanece abierta. "Voy a intentar que esté, pero no depende de mí. Hablé con él el pasado jueves y charlamos de todo, guardamos una bonita amistad. Que la Davis se dispute en España es un buen aliciente para él. Sabemos que su calendario no es fácil, pero jamás se ha descartado de la Davis y tendrá todo mi apoyo independientemente de la decisión que tome. Si alguien se ha ganado descansar y no jugar esta competición, es él".
LIDERAZGO, PROPIO... Y DE ALCARAZ
Las cuestiones sobre la palabra liderazgo son siempre complicadas, pero Ferru ha hecho los deberes: ponía como ejemplos de líderes a hombres como Tim Duncan o el propio Rafa, dejando claro que las claves para ser un gran gestor radican en "intentar que te sigan pero sin imponer, tener mano izquierda y tratar de convencer"; además, también puso en relieve "el ejemplo que un líder pueda transmitir a los demás y poder hablar con cercanía". Si David será el líder desde la silla, es posible que ese rol dentro de la pista lo ocupe Carlos Alcaraz. "Tiene madera de líder: es el número uno más joven de la historia y creo que será un gran jugador de Davis. Le hace mucha ilusión jugarla", afirma el de Jávea, con plena confianza en las capacidades del murciano de cara a un año donde cada rival será muy peligroso.

