Las 5 conclusiones que dejan las ATP Finals 2022
Desgranamos en profundidad todo lo que ha sucedido en las ATP Finals 2022 y cómo puede influir a corto y medio plazo en el tenis mundial.
Un poderoso escalofrío debe recorrir el cuerpo de todos los tenistas afincados en la élite al ver cómo Novak Djokovic se aferra al poder, incluso en un año repleto de circunstancias adversas. El serbio ha dado un golpe sobre la mesa tremendo en unas ATP Finals 2022 repletas de emoción y buen tenis, y en las que volvió a verse un ejercicio de resiliencia y espíritu competitivo por su parte. Una cita inolvidable para cerrar un año de tenis simplemente inaudito, con multitud de encuentros memorables y una serie de circunstancias jamás vistas, que harán única y genuina esta campaña. Los siete días de actividad frenética vividos en Turín dejan muchas conclusiones que pueden tener influencia notable en el devenir tenístico de los próximos meses, con el Open de Australia 2023 ya en el horizonte.
1. Novak Djokovic y una sensación de superioridad mística
Jugar 11 torneos en un año, terminar 5º del ranking y ganar cinco de ellos es solo al alcance de leyendas, y mucho más teniendo en cuenta las circunstancias en las que arrancó la temporada. Si después de sus actuaciones en Dubái y Belgrado nos hubieran dicho que el serbio acabaría así el año, quizá no lo habríamos creído, o posiblemente, nos hubiera parecido inconcebible en cualquier otro salvo en él. Porque el serbio ya nos tiene acostumbrados a estas gestas, e incluso con problemas físicos de causa desconocida, mareos, temblores y rivales complejos, ha conseguido salir campeón en Turín y lanzar un claro aviso a todo el circuito: le queda cuerda para rato.
2. Casper Ruud y la necesidad de dar un último salto
La progresión del noruego es tan evidente como meritoria y brillante, pero da la sensación de que necesita ya un gran título. No posee en su palmarés ni siquiera un ATP 500, algo difícilmente compatible con su rol de consumado top-5 en la clasificación y actual número 3 del mundo. Ha perdido las cuatro finales más importantes de esta campaña y ha llegado el momento de que se exija más en esos partidos definitivos. En todo caso, ha construido el campo base idóneo para el asalto definitivo a la cima y parece tener todo el material necesario para lograrlo.
3. Una segunda línea cada vez más preparada
Sublimes actuaciones de Taylor Fritz y Andrey Rublev, que siguen rondando con cada vez más insistencia y peligro la posibilidad de explorar sus límites con regularidad y meterse en la batalla por éxitos rotundos. El ruso cimenta su carrera en la regularidad, mientras que el estadounidense ha cosechado escaramuzas triunfales mucho más rotundas de lo que cabría esperar, y en Turín demostró que puede hacerlo de manera más numerosa en los próximos meses. También merece su reconocimiento Félix Auger-Aliassime, que a pesar de quedarse fuera de las semifinales, dio la cara hasta el final y pareció acusar algo el desgaste físico y mental de los últimos meses.
4. Stefanos Tsitsipas y un problema más grave de lo que parece
Cuando las decepciones tenísticas se convierten en una consecuencia evidente de mala praxis las alarmas han de saltar. Hastiado con su equipo de trabajo, totalmente estancado a nivel tenístico y ganándose a pulso las antipatías de aficionados y compañeros, el griego parece incapaz de avanzar mientras no cambie su mentalidad y deje de verse a sí mismo como el Hércules incomprendido del circuito ATP. Humildad, trabajo duro, cambio de aires en cuanto a sus técnicos y mucho más compañerismo es lo que necesita.
5. Rafael Nadal, campo base para una nueva escalada épica
Llegaba con poco ritmo, dudas en cuanto a tenis y una desventaja evidente por su dificultad para desempeñarse en este tipo de pistas. Se vio con claridad que estaba lejos de su nivel, pero mucho más traslúcida fue su actitud constructiva y propósito de enmienda de cara al inicio del próximo año. Termina como 2 del mundo y afila ya el colmillo de cara al Open de Australia 2023, donde quiere llegar en condiciones de hacer otras de sus machadas. En algún momento, esa tendencia madridista de la épica acabará, pero no hay motivos para pensar que no puede volver a darse una vez más.