El nombre de Ashleigh Barty ya no está ni mucho menos en las grandes noticias ni en los grandes focos. De ellos se alejó la australiana por decisión totalmente propia, una decisión que la llevó a renunciar al trono absoluto del circuito WTA. Su argumento era bastante claro: Ash no era feliz con el tenis, había perdido por completo el fuego interno y la competitividad necesarias como para soportar el desgaste del día a día en un deporte de alto nivel. Era momento de dejar el escenario principal a aquellas que sí lo tenían, a aquellas que desearan enormemente formar parte del grupo de las mejores. Y llegó Iga Swiatek.
La polaca acaba de concluir con uno de los mejores años individuales que se recuerden en las últimas décadas, conquistando dos Grand Slam y monopolizando el trono de la clasificación mundial justo tras la retirada de Barty. De vez en cuando la oceánica decide darse un gusto y hablar con algunos medios, aunque cada vez las preguntas sobre tenis abundan menos. Eso sí, con el año 2022 habiendo llegado a su fin en el circuito WTA, Ash no pudo evitar definir a su sucesora en el número uno de una forma exacta y precisa, de una manera que demuestra el respeto mutuo entre ambas.
"Iga es un soplo de aire fresco en el circuito y ha dominado de forma absoluta y total esta temporada. Ha estado varios niveles por encima del resto, y ha sido increíble verla florecer a lo largo de todo el año", sentenció Ash en declaraciones a The Guardian. Eso sí, la propia Barty admite que apenas ha visto partidos WTA a lo largo del año, y es que sus desafíos y retos empiezan a girar hacia una dirección muy distinta, una en la que las incursiones en diferentes ramas son cada vez más frecuentes.
"Ahora me estoy acostumbrando realmente a verme exigida de una manera diferente, en otros aspectos. Busco formas de mantenerme estimulada, intento ver de qué otra manera puedo competir, de qué otra forma puedo crecer. Creo que hacer eso desde casa es muy divertido", afirma Ashleigh, que entre sus muchas nuevas tareas también se atribuye ser niñera de sus sobrinas, que ya la apodan 'Tía Ash'.
Entre los muchos emprendimientos que Barty tiene en mente existen dos con diferentes marcas en el tiempo. Uno de ellos es el de ser la autora de su autobiografía, que saldrá muy pronto a la luz. Titulada 'My Dream Time', la oceánica se encuentra en una pequeña gira por todo su país con el objetivo de presentar su escrito a diferentes esferas de la sociedad, contando su historia de superación al público general; además, grandes empresas australianas se rifan a la exnúmero uno del mundo para que ofrezca 'charlas motivadoras' a sus empleados, ejerciendo como una especie de 'coach de rendimiento' que estimule a las mentes pensantes de estas empresas.
LA FUNDACIÓN, SU ÚLTIMO ANHELO
Lo que desconocíamos era la presencia de una Fundación, el último deseo de Barty que ya se encuentra en trámite y que querrá ver la luz en los próximos meses. De hecho, Ashleigh ha prometido volver a Melbourne, el lugar de su última conquista, durante el próximo Open de Australia 2023... pero espera que sea para presentar su último proyecto: como tenista tiene claro que no. "Espero volver mientras finalizo todo lo que estamos haciendo, sí. Es una locura pensar que solo quedan dos meses, la verdad. Este año ha pasado volando, pero ahí estaremos, para algunas cositas".

