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Torneos WTA 1000 en 2022: Solo al alcance del top10

Repasamos los resultados de los ocho torneos WTA 1000 de esta temporada. Todas las campeonas han terminado el curso dentro de las diez mejores del ranking.

Iga Swiatek celebra su título en Miami. Fuente: Getty

Dicen por ahí que el circuito femenino está ingobernable, que ninguna es capaz de marcar el ritmo, que lleva años perdiendo adeptos por la ausencia de referentes. Yo no sé cómo hay gente que se traga este discurso, con lo fácil que es encender la televisión y descubrir la etapa de mayor talento del vestuario WTA. Lideradas por una Iga Swiatek intratable y franqueadas por una orden de jugadoras que en cualquier momento pueden darle el relevo, así está el asunto. Basta con mirar el cuadro final de torneos WTA 1000 esta temporada, con ocho eventos repartidos entre cinco campeonas, todas ellas dentro del top10 al finalizar el presente calendario.

Vamos, que ganar un WTA 1000 este año no estaba al alcance de cualquiera, solamente de aquellas que demostraron ser más regulares, determinantes y con más talento para gobernar una gran final. Seguiremos viendo sorpresas, no se preocupen, seguirá habiendo derrotas inesperadas que sirvan para que más de uno saque la navaja. Pero no en este artículo, aquí toca mirar al suelo y aplaudir un cuadro de honor donde solamente aparecen las mejores.

– DOHA. Dos semifinales y unos octavos de final, estos eran los resultados de Iga Swiatek en sus tres primeros exámenes del curso. Por muy bien que pintara y, sobre todo por la magnitud de Barty dentro de la élite, nadie podía imaginar lo que se vendría por delante con la polaca, una racha de 37 victorias que empezarían precisamente en Doha, el primer WTA 1000 del calendario. En Catar no le tembló el pulso para perder cinco juegos contra Sabalenka, siete contra Sakkari y tan solo dos contra Anett Kontaveit. Una fiesta con una única protagonista que dejó bien claro que su época solo acababa de empezar.

– INDIAN WELLS. Dos semanas después, un cuadro muy similar y un desenlace idéntico al de Doha. Estábamos en marzo, arrancaba la siempre interesante gira estadounidense de primavera, aunque nadie pensaba que Iga Swiatek sería la absoluta dominadora. ¿Pero la polaca no era un jugadora de tierra batida? Sí, pero con derecho a roce en otras superficies. El cuadro de 128 jugadoras la empujó a chocar con Kerber, Keys, Halep y Maria Sakkari en el partido definitivo, contra la que solamente perdió cinco juegos. Curiosamente, fueron las dos primeras rondas (Kalinina y Tauson) las únicas en las que la vimos sufrir. A partir de octavos de final fue un paseo.

– MIAMI. ¿Tres de tres? Tres de tres. Desde los tiempos de Serena Williams que no se veía una dictadura tan brutal, pero a esto es a lo que nos ha acostumbrado Iga Swiatek, demostrando ser una jugadora independiente, una tenista que si está bien no importa quien aparezca al otro lado de la red. En Miami, con unas condiciones más lentas y el cansancio de quien no ha perdido un partido en el último mes, la polaca arrolló a Gauff, Kvitova, Pegula y, por si faltaba algo, a Naomi Osaka en la final. Decían que la japonesa era una tenista renacía, que había vuelto para recuperar su trono, hasta que se encontró con un cyborg que no entiende de sentimientos. 6-4 y 6-0 fue el marcador.

– MADRID. Es curioso que el primer WTA 1000 del año que no levantó Swiatek fue, entre otras cosas, porque no lo disputó. Sí que viajó, sí que aterrizó en Madrid, sí que afrontó el Media Day, pero a última hora prefirió descansar. Esa puerta abierta la aprovecharon otras para colarse en la fiesta de la polaca, como fueron Ons Jabeur y Jessica Pegula. Ambas se cruzaron el sábado para definir la campeona del Mutua Madrid Open, dos perfiles de lo más rico en variantes y elegancia, pero fue la tunecina quien llegó más preparada para el reto. Con el tiempo se confirmaría que, aquella gran semana en la capital española, le daría alas para pisar sus dos primeras finales de Grand Slam. No fue sorpresa, ya que terminó siendo la primera de las mortales en una clasificación liderada por una tenista de otro planeta.

– ROMA. El título en Madrid le dio tantas alas a Ons Jabeur que no quiso ni detenerse a celebrarlo, rápidamente cogió un avión y marchó volando a Roma, donde buscó estirar su racha. Y lo hizo, plantándose en otra gran final después de dos buenas victorias sobre Sakkari y Kasatkina. Solo cometió un error: nace en la misma época que Iga Swiatek. La polaca había ganado en Stuttgart hace tres semanas, pero en Italia no tardó en volver a conectar la trituradora y pisar la última ronda. No hubo color, dobles 6-2, la enésima exhibición de una Iga que acumulaba cuatro torneos WTA 1000 de los cinco disputados hasta el momento. En aquel momento, si nos llegan a decir que no volvería a ganar ninguno más esta temporada, quizá nos hubiera sorprendido.

– TORONTO. Seguro que cuando Simona Halep se coronó campeona en Canadá muchos lo vieron como un título más dentro de su extensa carrera, en concreto, el número 24 de su palmarés. Meses después, puede que aquella semana termine siendo histórica, quizá la última gran semana de la rumana. Lo sabremos cuando se resuelva la polémica reciente con su positivo en el US Open, algo que fácilmente puede suponerle un castigo de 2-3 años. Por eso recordaremos siempre cómo la ex Nº1 mundial sacó su mejor tenis en Toronto para tumbar a Gauff, Pegula y Haddad Maia en la final. ¿Su último baile?

– CINCINNATI. Temporada bastante bipolar la de una Caroline Garcia que no encontró ningún momento de felicidad en los cinco primeros meses, para luego desatar todo su talento en forma de victorias y títulos. A día de hoy es la única jugadora del curso que ha logrado levantar trofeos en cada una de las superficies, siendo el Cincinnati el espacio donde encontró la inspiración para imponerse sobre el cemento ante las mejores. Desde la Qualy hasta la gloria, así lo hizo la francesa de 29 años, dejando por el camino a Sakkari, Pegula, Sabalenka o Kvitova en la última curva. Sin lugar a dudas, la mejor tenistas de este verano en el vestuario femenino. Su vuelta al top10 ha sido un regalo.

– GUADALAJARA. El último WTA 1000 del año, pero ni mucho menos el peor. Es verdad que estuvo muy influenciado por las bajas de Swiatek y Jabeur, debido a que ambas ya tenían el billete sacado para las WTA Finals, pero también lo tenía asegurado Jessica Pegula y allí se plantó la estadounidense, para confirmar que es una maestra de la altura. Lo demostró tumbando a cuatro campeonas de Grand Slam (Rybakina, Andreescu, Stephens, Azarenka) y luego a Sakkari en la gran final. El título más importante de su carrera para cerrar un ciclo de más del tres años sin salir campeona.