Gilles Arnaud Bailly, el nuevo gran proyecto del tenis belga

Fanático absoluto del tenis, debutó ayer a nivel ATP y se quedó a un paso de ganar a Goffin. Finalista del pasado US Open junior, esconde anécdotas muy interesantes.

Carlos Navarro | 19 Oct 2022 | 23.43
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Gilles Arnaud Bailly. Fuente: Getty
Gilles Arnaud Bailly. Fuente: Getty

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Gilles Arnaud Bailly vivió su primer baño de masas en el día de ayer, y eso que la gran mayoría del mundo del tenis aún no sabe nada de él. Belga, diestro, de 17 años, con un revés delicatessen y con una mentalidad aún mejor que su tenis. Así podría definirse en pocas palabras al próximo proyecto de estrella de un país que quiere superar las cotas que alcanzó David Goffin. El destino quiso que el primer encuentro profesional de Bailly fue precisamente contra el abanderado del tenis belga en la última década. En algunos momentos del encuentro, el ATP Amberes 2022 vivió una especie de simulación: como si un espejo ejerciese de red, debido a las enormes similitudes en el tenis de ambos. Ganó David, pero necesitó de más de tres horas para superar la hercúlea resistencia de Bailly.

Por tenis, el de 17 años era aún realmente inferior. La velocidad de sus golpes ofensivos estaba muy lejos de la de su rival, capaz de generar espacios y apuntar a las líneas con mucha más facilidad. Pero el tenis de Gilles tiene cosas de generaciones pasadas, en lo que a la mecánica de sus golpes y el ritmo de su tenis se refiere. Aprovecha la fuerza de rival, conecta con la pelota de arriba a abajo con una facilidad deliciosa y no tiene problemas en buscar la red (y cerrar los puntos con soltura cerca de la media pista). Es un tenis más de orfebre que de pegador, estilo que habrá que ver qué cabida tiene en el tenis moderno, pero que adereza con una mentalidad de guerrero: pocas veces se va de los partidos.

Hecha esta presentación tenística y mental, Bailly esconde algunos secretos bajo una mente que aún tiene mucho kilometraje por recorrer. El finalista del pasado US Open junior (perdió ante Martín Landaluce) es un auténtico fanático del tenis, y confesó en declaraciones a RTBF alguna que otra anécdota muy interesante que permite conocer su ambición y algunos aspectos de su personalidad. "Cuando me dieron una invitación para jugar en Amberes, quería jugar contra David (Goffin) o contra Andy (Murray, que finalmente se bajó del torneo). Me gusta mucho el estilo de David, es un poco parecido al mío. Me encanta verle jugar, ha sido genial enfrentarme a él".

Es imposible que Goffin no haya servido como inspiración para una generación de jóvenes belgas. Bailly, desde luego, ha crecido viendo al de Rocourt: "Hace dos semanas, David, que es mi ídolo, se enfrentó a Carlos Alcaraz, número uno del mundo y otro jugador que me gusta bastante. No podía perderme ese partido. Conseguí seguir el encuentro a través de mi móvil mientras estaba en clase de Historia, y la profesora no se dio cuenta de nada. Además, fui capaz de no mostrar mi satisfacción cuando ganó David (risas)", confiesa un Bailly que volvió de Nueva York y continuó con sus estudios. Estudios, por cierto, totalmente tradicionales: nada de programas online que combina con el deporte, Gilles va a clase como cualquier otro chaval de 17 años. En muchas de ellas se ha escabullido para ver jugar a Goffin: no puede ocultar la admiración que siente por él.

"Recuerdo cuando David fue top-10 del mundo, fue increíble poder verle en las ATP Finals. Siempre le he seguido a través de la televisión, también cuando ha jugado Copa Davis. Creo que su golpe favorito es el revés, también es el mío: tiene la capacidad de pegarle a la bola cuando está subiendo con una facilidad tremenda, conecta el golpe muy pronto. Intento imitarle en eso, le copio un poco, y así trato de mejorar yo también".

POTENCIAL ILIMITADO

El belga ha conseguido llegar a dos finales de Grand Slam junior en este 2022, si bien se topó con alguien mejor en el día D, tanto en París como en Nueva York. A pesar de ello, está más que satisfecho con su última temporada antes de dar el salto al profesionalismo. "Aún no soy capaz de asimilar todo lo que me ha pasado este año. El año pasado fue bastante complicado, sobre todo con el tema del COVID. Éste he conseguido jugar dos finales de Grand Slam y debutar a nivel ATP en casa contra mi ídolo David. Es una locura, pero sé que esto no es nada, que aún no he hecho nada en el mundo del tenis y que mi camino solo acaba de empezar".