Clase magistral del saque-volea, por Mischa Zverev

El alemán, que todavía sigue en activo, analiza en profundidad un estilo que se ha ido perdiendo con el paso del tiempo. ¿Qué es lo que ha cambiado en el circuito?

Fernando Murciego | 10 Aug 2022 | 15.15
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Mischa Zverev voleando en la red. Fuente: Getty
Mischa Zverev voleando en la red. Fuente: Getty

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Dicen que el tenis es uno de los deportes más tradicionales que existen, hasta el punto de quedar señalado muchas veces como inmovilista debido a su incapacidad para progresar y adaptarse a los nuevos tiempos. No seré yo quien diga lo contrario, pero sobre la pista sí se han dado ciertas revoluciones. Por ejemplo, la desaparición de un sistema tan clásico como el saque-volea, protegido a día de hoy por unos pocos valientes que todavía se atreven a practicarlo. Uno de ellos es Mischa Zverev, veterano de casi 35 años que ha resistido a esta nueva era.

En una entrevista muy recomendable con Tennis Magazin, el alemán analiza tácticamente qué significa para un tenista jugar con un sistema de saque-volea, dónde estás las dificultades y, lo más importante, qué ha pasado en las dos últimas décadas para que desaparezca su protagonismo dentro del circuito.

Fundamentos del saque-volea

“La idea fundamental detrás de este sistema es que no le das ritmo al rival y le fuerzas a tomar una decisión, cada disparo es crucial. Yo comencé a jugar saque-volea porque mi juego de fondo no era lo suficientemente bueno, mi golpe de derecha no era bueno, así que evitaba entrar en esas debilidades corriendo hacia la red. Antes en hierba era más complicado quedarse atrás que atacar la red, pero ahora todo ha cambiado, antes hacer un passing shot era más difícil”.

Otros materiales, otra época

“El cordaje y la tecnología de las raquetas antiguas hacían que la pelota volara más despacio por el aire, con menos efecto. Si estabas en la red, la pelota te llegaba directamente, fácil. Hoy en día, cuando Rafa juega un golpe de derecha, la pelota va con un efecto liftado extremo, además de esa curva infernal que él le imprime. Para un voleador es mucho más difícil golpear limpiamente en la red, también las canchas solían ser más rápidas antes, sobre todo las pistas indoor. Hoy las superficies son mucho más ásperas, ralentizan la pelota”.

¿Qué ha cambiado?

“Al ser todo más lento, el jugador de fondo tiene más tiempo para todo, por eso las cosas se complican para el voleador. Como jugador de fondo, las opciones son mucho mayores en esta época. Federer, por ejemplo, puede pasarme en la red con un cruzado cómodamente, puede pasarme con un paralelo, puede pasarme por la zona media, puede mandarme una bola a los pies, un globo… tiene tiempo para pensar múltiples opciones si ve me subir. Sin embargo, para el jugador de red nada ha cambiado, sigue teniendo las dos opciones de toda la vida: volea de derecha volea de revés. Necesitas una raqueta que absorba la velocidad de tu oponente para colocarle correctamente. Cuando voleo contra un buen jugador de fondo, simplemente intento bloquear el tiro porque me llega muy rápido”.

Alergia de la #NextGen a volear

“Es complicado, si subes 100 veces a la red y te pasan 50, la sensación es que estás regalando un gol en cada oportunidad. En algún momento, ese jugador joven se cansará de perder puntos y ya no querrá subir. Es todo una inversión, tal vez te tome semanas, quizás unos 20 partidos perdidos, pero ahí está la diversión del aprendizaje. Cuando agrupas 20 tiros desde atrás y cometes un error en el 21º, en tu cabeza se graba lo buena que fue esa jugada; en un juego de saque-volea, donde sacas y te pasan al instante, tu cerebro almacena lo negativo. Olvidas que el resto que tu rival se jugó tan cerca de la línea, quizá la próxima vez puede irse desviado”.

Su partido contra Murray en el AO 2017

“Murray no puede acelerar, puede sonar extraño para un tenista de su clase, pero no tiene los brazos de Rafa o Federer. Con Rafa había jugado en Brisbane la semana anterior y me pegó doble 6-1, podía pasarme de 19 maneras distintas, no podía leer sus golpes porque eran muy rápidos y con mucho efecto, tenía la sensación de estar entregándome a la lona. Con Andy jugué muy bien aquel día, pero también porque bloqueaba cada uno de sus servicios, me dio tiempo a jugar mi primera volea y no estar todo el rato bajo presión. Luego Federer me hizo quedar como un toro porque tiene muchas más opciones, todo el rato me cazaba al contrapié”.

¿Qué estilo es más agotador?

“Los peloteos desde el fondo son más largos, caminas todo el rato de un lado a otro; en el saque-volea aterrizas muy fuerte sobre una pierna y te impulsas rápidamente a correr hacia delante, debes hacer ese sprint en tres pasos, te cargas de estrés en los músculos y las articulaciones. Tienes que acelerar para luego detenerte en mitad de la red como si fueras un portero, esperando a reaccionar a izquierda o derecha. Es una musculatura la que se requiere, aunque el jugador de fondo tendrá que recorrer unas 40 yardas por jugada durante cinco horas de partido, creo que eso es más agotador que jugar cinco horas de saque-volea”.