Semana muy especial la que ha vivido Liudmila Samsonova en el WTA 250 de Washington. Lugar donde la rusa ha vuelto a vestirse de campeona, levantando el segundo título de su carrera después del obtenido en 2021 sobre la hierba de Berlin. Este éxito le ha hecho volver al top40, aunque sus ambiciones están muy por encima de su actual ranking. Con su nuevo entrenador, Danilo Pizzorno, y los aires renovados de su último triunfo, la jugadora de Olenegorsk admite dónde se ve en el futuro en esta entrevista con SuperTennis.
En busca de su mejor versión
“Estoy creciendo, aprendí muchas cosas estos últimos doce meses, aunque también recibí algunos golpes. Ha sido un año de adaptación hasta llegar aquí, hasta hace poco había muchas oponentes que no me conocían, pero ahora han empezado a estudiarme. Una siempre tiene que superarse, porque con lo que hacías ya no te alcanza para dar el siguiente paso, solo hay que ver la clasificación para ver lo mucho que ha subido el nivel. Ahora estoy en busca de ese equilibrio”.
La importancia del entorno
“Los entrenamientos cambian con el paso del tiempo, cambian porque los objetivos también cambian según vas subiendo en el ranking. Con lo que hay que tener suerte, sí o sí, es con el equipo de trabajo que te acompañe, necesitas tener un equipo de trabajo que siempre ponga el listón alto y tenga experiencia en el circuito. Un equipo que sepa liderar, que te empuje a tus límites, que te recuerden cada día lo que necesitas mejorar para convertirte en la jugadora que quieres ser”.
Función de su entrenador
“El trabajo con Danilo está siendo fundamental, trabajamos mucho la técnica porque, según él, solamente mejorando la técnica puedes subir el nivel dentro de la pista, aunque luego deba combinarse siempre con la táctica. Con mi servicio es con el golpe que más contenta estoy, aunque todavía tengo que mejorar en alguna rotaciones y estar más cómoda en pistas de tierra batida, tengo que seguir siendo una jugadora agresiva pero sabiendo cuando ir con un poco más de margen”.
Partido con Swiatek en Stuttgart
“Durante el partido hubo momentos donde pensé que podía ganarle, pero me tembló un poco el brazo. Analizando el encuentro horas después me di cuenta que de había jugado de tú a tú contra una jugadora que llegaba invicta, sentí emociones muy fuertes ese día, recuerdo cada detalle de esa jornada. Sinceramente, no me esperaba jugar así. Después de aquel día le escribí a Danilo un mensaje de texto: ‘Quiero llegar arriba’. Supuso una toma conciencia increíble, aunque aprendí que ese salto no puede ser inmediato, pero ese partido fue un punto de inflexión”.
Ambiciosa de cara al futuro
“Creo mucho en mis posibilidades, pero lleva tiempo procesar todo lo que una puede hacer, sentirlo mío. Si no siento esas jugadas como mías, jamás podré sacarlas a relucir en los momentos difíciles. Mi entrenador me ayuda mucho en ese aspecto, siempre está ahí, aunque mi padre y mi novio también forman parte imprescindible de mi equipo”.
Un sueño por cumplir
“Me gustaría que fuera todo inmediato, si hubiera una varita mágica para hacer que todo llegara de golpe, sin duda la usaría. Soy muy dócil, si me dicen que haga algo en la pista, lo cumplo. Con llegar al top10 yo sería feliz, no necesariamente es mi sueño, pero me gustaría llegar allí en un par de años”.

