Alcaraz y un tenis repleto de brotes verdes muy ilusionantes

El joven español ya está en tercera ronda de Wimbledon 2022 tras resolver en tres mangas su complicado duelo ante Grieskpoor, con un tenis vistoso y efectivo.

Diego Jiménez Rubio | 29 Jun 2022 | 21.09
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Carlos Alcaraz gana a Grieskpoor en Wimbledon 2022. Foto: gettyimages
Carlos Alcaraz gana a Grieskpoor en Wimbledon 2022. Foto: gettyimages

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Por mucho que nos estemos acostumbrando a sus gestas, es imposible no dejar de asombrarse ante lo que está haciendo Carlos Alcaraz y, sobre todo, pensando en lo que puede llegar a hacer. El jugador español no llega a Wimbledon 2022 con el mismo favoritismo con el que se presentó en París, pero cualquiera que haya presenciado su duelo ante Tallon Griekspoor tendrá muy claro que este chico va a ser muy complicado de vencer en este torneo. Volvió esa frescura única del talento ingobernable, ese tenis que desborda a sus rivales y hace volar la imaginación hacia escenarios de leyenda y, sobre todo, esa madurez en todos los aspectos que le acompaña en todos sus encuentros. Venció por 6-4 7-6 (0) 6-3 ante un jugador muy competitivo como es el neerlandés, y espera ahora Oscar Otte en tercera ronda.

En la hierba no hay lugar para ningún atisbo de relajación y ambos jugadores arrancaron el primer set tanteándose mutuamente, sin ser todo lo agresivos que marca esta superficie y estableciendo largos peloteos de fondo de pista. El saque no era tan diferencial como se esperaba, pero mantuvieron la igualdad hasta el noveno juego, cuando el genio de la lámpara salió a relucir con pleno fulgor. Carlos hizo lo que viene haciendo todo el año: subir su nivel de forma meteórica y contundente cuando más lo necesitaba. En un abrir y cerrar de ojos, Griekspoor se encontró con un hombre que le leía mejor el servicio y que, amparado en una velocidad de piernas supersónicas, encadenó varios puntos impecables.

Alcaraz terminó con 39 golpes ganadores y 20 errores no forzados

Lejos de amilanarse o acusar moralmente el golpe, Griekspoor cambió su planteamiento de juego con gran inteligencia en la segunda manga, aumentando considerablemente su agresividad y buscando arrebatar todo atisbo de ritmo e iniciativa a su rival. Lo hizo a las mil maravillas, ganando la red con recurrencia y asumiendo riesgos con mayor acierto del que cabría esperar. Alcaraz no se dejó intimidar y mejoró ostensiblemente su rendimiento al servicio, dejando escaparr tan solo 6 puntos con su servicio durante todo el set. Ante dicha igualdad, la única resolución posible era un tiebreak en el que se mediría el estatus de cada jugador en lo que a gestión emocional se refiere. Ahí volvieron a emerger los intangibles de campeón de un Alcaraz impecable en la muerte súbita. Fueron siete puntos que se erigen en la síntesis perfecta de todas sus virtudes.

A pesar del subidón que supuso terminar así, todavía quedaba trabajo por hacer y es en partidos largos donde muchos jóvenes flojean, en lo concerniente a la continuidad en su tenis al máximo nivel de intensidad. Pero Carlos Alcaraz no es un joven cualquiera. Consiguió un break de salida, se relajó durante 10 minutos y tuvo que afrontar bolas de rotura en contra con 2-2. En un contexto en el que muchos habrían entrado en pánico, él mantuvo la calma, seleccionó perfectamente sus tiros y revertió la situación. No solo se escabulló de la trampa, sino que volvió a romper el servicio de su rival y cerró el partido repleto de confianza. Paso franco a tercera ronda de Wimbledon 2022, donde espera ya Oscar Otte.