Tsitsipas cae en la trampa de Kyrgios

Pero esta vez sin trucos, yendo de menos a más y terminando con una versión infalible con el servicio. El australiano confirma que en hierba es más peligroso.

Fernando Murciego | 15 Jun 2022 | 17.54
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Nick Kyrgios derrotó a Tsitispas en Halle. Fuente: Getty
Nick Kyrgios derrotó a Tsitispas en Halle. Fuente: Getty

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Hoy no hacía falta rebuscar mucho en el programa del ATP 500 de Halle para encontrar cuál era el partido de la jornada. Efectivamente, era el que enfrentaba a Stefanos Tsitsipas y Nick Kyrgios en el tercer turno de la central. Un duelo atractivo, alegre, cargado de carisma y con un pronóstico incierto. Un encuentro que terminó llevándose el australiano gracias a las ganas que realmente tiene de jugar en esta superficie. Por eso no tiró la toalla al perder el primer set, por eso volvió más fuerte en el segundo y acabó demostrando su autoridad en el tercero (5-7, 6-2, 6-4).

Dijo el bueno de Kyrgios hace unos días que sobre hierba se consideraba uno de los cinco mejores jugadores del circuito. Hoy era un buen día para comprobarlo, aunque enfrente estuviera el Nº6 del circuito, alguien que sobre hierba todavía no pudo demostrar demasiado en sus años como profesional. Era un partido vistoso, eso lo teníamos asegurado, incluso hubo compases del primer set en los que pareció ser una exhibición. Miradas cómplices entre ambos, puntos fugaces que despertaban el aplauso rápido, ganara uno o ganara el otro el principal objetivo era que la gente pasara un buen rato. ¡Si hasta parecían amigos! Pero claro, fue llegar el décimo juego y ahí se esfumaron las sonrisas.

Fue Kyrgios el que tuvo el compromiso de salvar dos bolas de set sacando para poner el 5-5, momento donde Tsitsipas flaqueó por la zona de revés regalando dos cortados que se marcharon flotando más allá de la línea de fondo. El australiano salvó los muebles en primera estancia, pero el tramo hasta el final del parcial solo tendría curvas para él. Sacando para forzar el tiebreak, de nuevo otras tres pelotas de set en contra. ¡Y de nuevo salvó las tres! Eso sí, a la cuarta ya se encargó Stefanos de cerrar el grifo de los regalos, provocando el enfado de Nick y el final del primer asalto. Mientras el griego sonreía de cara al banco, su rival destrozaba su Yonex contra la silla. Se acabaron las hostilidades, el pulso de verdad había comenzado.

Mirando las estadísticas del set, lo cierto es que la diferencia no era tanta, apenas había distancia entre los dos. Un par de puntos por aquí, un par de errores por allá y la magia de los matices hicieron que el parcial se quedara en manos del ateniense. ¿Pero y si esos matices cambiaban de banda? Seguro que Kyrgios se quedó con este pensamiento para salir mucho más fuerte en la reanudación, para dominar desde el inicio con un break de salida que ya no soltaría, incluso lo ampliaría. El 6-2 para el australiana enviaba la batalla al tercer parcial, lo más justo para el espectáculo y también para los jugadores, ya que seguíamos sin ver un claro favorito sobre le verde.

KYRGIOS, EL MÁS FUERTE MENTALMENTE

El último set fue muy similar al primero, con el duelo totalmente ajustado y con pocas opciones de break. Con el paso de los juegos esas opciones se fueron abriendo, llegando con asiduidad, hasta que el griego terminó dando un pasito atrás en el noveno juego. Un error tan grande, en hierba y contra el australiano supone un bache imposible de salvar. Con el servicio en su poder y firmando un ‘ace’ para ponerle la guinda a su función, el de Canberra acabó coronándose en el pasto alemán para cruzar hasta los cuartos de final, dejando un top10 por el camino. Ahora se verá las caras con Pablo Carreño, al que acusó años atrás de ser solamente un jugador de tierra batida. Eso habrá que verlo.