Parece que Daniil Medvedev ha comenzado a cogerle gusto a la tierra de París. El jugador moscovita, que el año pasado crítico duramente al torneo y que nunca ha sido muy fan de la superficie de arcilla, exhibió su mejor tenis para derrotar al serbio Miomir Kecmanovic por 6-2, 6-4 y 6-2 y acceder así a los octavos de final, tras poco menos de dos horas de partido. Una victoria de mucho prestigio ante un rival complicado, que confirma la candidatura de un Medvedev al que nadie daba por favorito hace una semana.
Primer set muy convincente
Uno de los partidos de la jornada iba a comenzar con peloteos muy largos desde el fondo de la pista. Los dos iban a comenzar muy serios con su servicio, pero en el tercer juego, Daniil ya iba a poner tierra de por medio a la segunda oportunidad de break que tuvo.
Con 2-1 en el marcador, ambos tenistas iban a seguir dominando con sus servicios y sin apenas pasar apuros al saque. Medvedev estaba muy cómodo en pista, jugando a su ritmo y sin apenas cometer errores. Por su parte, Kecmanonic se veía más incomodo y no era capaz de hacer daño a un Daniil que dominaba el set con comodidad.
Después de varios juegos al saque, Daniil volvió a apretar el acelerador al resto y consiguió el segundo break que iba a sentenciar la primera manga. 6-2 y sensaciones muy positivas para el número dos del mundo.
Un break fue suficiente
Lejos de relajarse por el primer set cosechado, Daniil seguía apretando las tuercas a Kecmanovic al resto y a la primera oportunidad que tuvo, volvió a romper el servicio del serbio para empezar el segundo set de la mejor manera posible. Kecmanovic muy desbordado desde el fondo de la pista y no sabiendo que hacer ante el juego del ruso.
Medvedev siguió jugando muy bien con el servicio, cosechando un alto porcentaje de primeros servicios y construyendo los puntos a partir de esos buenos servicios. El tenista serbio, intentaba no desengancharse del encuentro acortando los puntos y siendo más agresivo sobre todo con su derecha.
Ese break inicial, hizo reaccionar al serbio que poco a poco iba sumando juegos con su saque y mejorando sus prestaciones al saque. A pesar de esa mejoría, Medvedev tenía todo bajo control y no sufría en con sus servicios y mantenía la renta cosechada al principio del set con mucha solvencia.
5-4 para Medvedev y al gigante ruso no le tembló el pulso para cerrar la segunda manga por 6-4 y encarrilar el partido por 2 sets a 0. Partido muy serio del número dos del mundo que estaba a un nivel muy superior al de Kecmanovic que no sabía como hacer daño al ruso en ninguna faceta del juego.
Un Medveded arrollador
La tónica del segundo set se iba a prolongar al tercero, a pesar de que Medvedev no bajaba el pistón, Kecmanovic consiguió aguantar su primer juego al saque a pesar de llegar a iguales. Estábamos presenciando una de las mejores versiones de Medvedev sobre arcilla en mucho tiempo.
El primer momento de presión sobre Medvedev iba a llegar en el segundo juego, ya que el jugador serbio consiguió su primera bola de break en el encuentro. El ruso hizo gala de su sangre fría en lo momentos difíciles y salvo la situación con relativa comodidad, 1-1 en el tercer set. Las ocasiones de rotura se iban a acumular, Medvedev iba a disfrutar de una nueva ocasión de break, pero Kecmanovic la iba a desbaratar con mucha solvencia.
El serbio consiguió hacer el 2-1 tras levantar una bola de break en el tercer juego, pero nada pudo hacer en el quinto cuando Daniil mostró su mejor tenis y consiguió la rotura tras disponer de tres pelotas de break. Sorprendía el nivel de un Medveded que no daba un punto por perdido en una superficie que nunca se le ha dado bien.
Tras ir ganando 4-2, el ruso volvió a ejercer presión sobre el serbio y consiguió de nuevo un break que terminó confirmando en el último saque del partido. Al final, victoria cómoda para el moscovita, que va lanzado a por el torneo. A este Medveded sí le gusta Roland Garros, y parece que su candidatura este año va muy en serio. Daniil se apunta a la tierra de París.

