Alexander Zverev vuelve a enarbolar la bandera de la consistencia. Está lejos de mostrar su versión más brillante, aquella capaz de barrer a sus rivales con golpes poderosos desde el fondo de la pista, pero está gestionando mejor los momentos importantes que la mayoría de sus oponentes, menos experimentados en rondas avanzadas. Éste fue el caso en el día de hoy, en el duelo de cuartos de final del ATP Roma 2022 ante un valiente Cristian Garin (7-5, 6-2). El primer set acabó por decidir el encuentro, un set que se alargó más allá de la hora y en el que el chileno estuvo a solo dos puntos del triunfo. El germano hizo aparecer buenos servicios, se aprovechó de los errores de Cristian y mostró más colmillo en las situaciones límite.
A Gago no le tembló el pulso a la hora de afrontar su regreso a los cuartos de final de un Masters 1000. Todo lo contrario: comenzó muy sólido en sus juegos al saque, siendo agresivo con su revés cruzado y dejándole claro a Sascha que el partido no iba a ser fácil. El alemán también se acomodaba con su primer saque, factoría de muchos puntos gratis que hacían presagiar que quien dudase primero tendría todas las de perder. Como ocurre en muchos de estos casos, llegar a las instancias decisivas (acercándose al 4-4) hace que el jugador con menor jerarquía dude: eso le pasó al chileno, que entregó el primer break de un encuentro sin demasiados puntos destacables, que Zverev estaba sacando más por oficio que por otra cosa.
Lo que ocurrió a continuación demuestra que el de Hamburgo aún está lejos de su mejor versión. En lugar de asegurar el break y colocarse muy cerca de cerrar el set, lo que hizo Sascha fue entregar en bandeja un contrabreak que espoleó a Garin. El chileno empezó a embaucar a Sascha con el uso ocasional del revés cortado, haciéndole flexionar y buscando una bola corta que poder atacar. Algunas derechas a la carrera también levantaron al público, y el subidón de energía y adrenalina le sirvió para colocarse a dos puntos de cerrar el set (5-4, 0-30 al saque de Alexander). Pero cerrar es lo más difícil, y un par de buenos primeros de Zverev cerraron de lleno la puerta a Garin, que se desinfló tras desperdiciar la oportunidad y firmó un juego muy flojo al saque justo a continuación. Zverev, claro, no perdonaría por segunda vez. 7-5 en un set disputadísimo, de más de una hora, en el que el chileno acabó por morir en la orilla.
UN SEGUNDO SET CON POCA HISTORIA
Los errores que llegaron en cascada por parte de Zverev (siete no forzados de derecha en el primer set) durante tramos del encuentro se redujeron por completo. Lo que tiene la confianza de jugar con viento a favor, en una circunstancia en la que pocas veces pierde (solo dos derrotas tras ganar el primer set en las últimas 52 semanas). Si antes Garin le miraba de tú a tú en los intercambios de revés cruzado, las ideas ahora parecían haberse esfumado de la cabeza de Garin, relativamente entendible tras sufrir una decepción tan grande como la que vivió en el primer set. La primera rotura del segundo parcial auguraba un set bastante cómodo para Alexander, que no desperdiciaría la oportunidad mientras el chileno se ahogaba en errores, especialmente del lado de revés.
Antes aguantaba, ahora era imposible. Un pequeño amago de reacción al filo del abismo no fue suficiente para Garin, que volvía a lugares de privilegio tras una etapa oscura y que, obviando el segundo parcial de este encuentro, podrá marcharse muy contento de Roma. En lo que a Sascha se refiere, la tierra batida parece que le está siendo de mucha ayuda: ya van tres semifinales consecutivas en los tres Masters 1000 sobre arcilla, señal de que la consistencia del germano, al menos, sigue ahí. Aún lejos de su mejor versión, pero con un revés que es una roca y un primero que sigue siendo suficiente ante rivales de mejor enjundia. ¿Habrá un nuevo capítulo de su rivalidad con Tsitsipas mañana? Lo descubriremos pronto.

