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Nunca el número dos supo tan bien
Paula Badosa será la nueva número dos del mundo tras imponerse a Ons Jabeur en Stuttgart en un partido en el que desfondó físicamente a la tunecina.
Se empiezan a acabar los calificativos con Paula Badosa. La española será la nueva número dos del mundo tras derrotar a Ons Jabeur en los cuartos de final del WTA Stuttgart 2022 (7-6(9), 1-6, 6-3) en un partido eléctrico, con muchísimas ventajas y cambios de guion y en el que la catalana consiguió derribar la magia de la tunecina. Un tercer set que acabó yéndose al terreno de lo físico, en el que Paula puso el "modo muro" hacia el final del encuentro y terminó por desesperar a su rival, que intentó todo (incluidas muchísimas dejadas) pero que, finalmente, claudicó ante la solidez y la consistencia de Badosa. Una nueva semifinal WTA, un inicio maravilloso a su gira de tierra batida y un salto más en una carrera en la que derribar fronteras y marcas personales se está convirtiendo en una especialidad de la casa.
El primer set comenzó divertido, con ritmo algo pausado que pronto se convertiría en todo un intercambio de golpes. Fue Badosa quien rompió el saque de la tunecina primero, pero en cuanto Jabeur comenzó a carburar con la derecha, nos daríamos cuenta pronto de que los saques no tendrían demasiado peso en el duelo: quien dominase el fondo de la pista estaría en ventaja y control de la situación. A ello fue la tunecina, que empezó también a añadir a su repertorio una buena cantidad de dejadas para cansar a Paula, para hacerla sufrir desde el plano físico. Ante el poco peso de los servicios, con breaks consecutivos en varias oportunidades y una Ons que no fue capaz de cerrar el set en dos ocasiones, nos iríamos a un tie-break de infarto que decidiría el primer parcial.
Se presentaban dos estilos contrapuestos: una Jabeur que intentaba dominar, apoyarse en su primer saque y engañar al juego de pies de Paula con grandes derechas paralelas; por otro lado, la solidez y consistencia de una Badosa no demasiado brillante a la hora de ir al ataque, pero con esa raza y pundonor que la caracteriza y que permite que se agarre a la pista incluso cuando es inferior. Así y de ese modo, fue la española quien consiguió hacer valer su solidez en la muerte súbita, salvando incluso dos bolas de set por el camino y confirmando que es casi imposible batirla en los desempates (sus porcentajes en los tie-breaks empiezan ya, a asustar)
JABEUR, AL ABORDAJE EN EL SEGUNDO SET
Después de más de una hora de tenis, la respuesta de Ons fue clara: redoblar su apuesta e ir, aún más, a por todas. Si en el primer set tuvimos la sensación que era ella quien tenía el mayor control de los intercambios, en el segundo se apretó el cinturón y se apoyó en su revés (cómo ha mejorado este golpe, por favor) para atacar directamente cada devolución. Fue un bombardeo sin control que hizo que las tornas del partido cambiasen por completo, que la dinámica se viese completamente interrumpida (pasamos de intercambios relativamente largos a puntos cortos, en los que Jabeur atacaba y atacaba, sin importar si la bola entraba o no pero con un alto porcentaje de acierto) y que, en cierto modo, enfrió la alegría de Badosa tras alzarse con el primer set.
El 6-1 final en este parcial lo dice todo: quedó finiquitado en muy poco tiempo, vimos a una Paula que quizás pensaba ya en dosificar y ver qué teclas podía cambiar de cara al parcial decisivo y Ons volvió a reencontrarse con su mejor nivel, dejando todo listo para un parcial decisivo de infarto.
TENSIÓN Y EFÍMERAS VENTAJAS EN EL SET DECISIVO
Paula recuperó sensaciones al saque entre las visitas de la fisio del circuito, que aplicó en dos ocasiones un tratamiento en su gemelo, quizás uno de los motivos por los que se mostró tan lenta de piernas para contrarrestar las bolas de Jabeur en el segundo set. Sin embargo, lo que sí hizo Badosa bien fue volver a encontrar puntos gratis con su saque, desaparecido en el segundo set, pero que le permitió darse varios respiros y restablecer la igualdad en el encuentro. En un duelo de cambios de dinámica constante, fue precisamente Badosa quien dio el primer mordisco tras un juego horrible de la tunecina, acelerada, regalando varios puntos que, sin embargo, iban a significar más bien poco. De nuevo su derecha haría estragos, atacaría cada resto con intensidad y recuperó la rotura para poner el 3-4 en el marcador.
Sin embargo, Paula no iba a dejar escapar el número dos del mundo con tanta facilidad. Tocaba dar el do de pecho final y la española se puso el mono de trabajo, llevando el partido a lo físico y haciendo trabajo de desgaste con su derecha, que por momentos comenzó a carburar. Un par de magníficas defensas metieron presión a Jabeur al servicio, y precisamente fue esa solidez la que obligó a Ons a tirar de dejadas, algunas desesperadas, para poder acortar los puntos. En el plano físico, Badosa estaba muchísimo más fresca que Jabeur, haciendo grandes esfuerzos y alargando los puntos hasta, por fin, obtener el beneficio que buscaba: romper para el 3-5 y, también con ello, minar la confianza de su rival.
Tampoco le tembló la mano a Paula para cerrar el partido y derribar una frontera más: con 30-30 jugó un contrapié espectacular tras un gran primero, el punto que la acabaría catapultando hacia una victoria de mérito, un triunfo que es un nuevo testamento hacia su evolución como jugadora. Una victoria, además, que la devuelve hacia una nueva semifinal, un paso más para recuperar la consistencia semana tras semana. Consistencia de la que ya hace gala, con todas las de la ley, la nueva número dos del mundo: Paula Badosa Gibert.