Es tan difícil explicar lo que ha pasado que les invitamos a que lo vean repetido, pero aun así vamos a intentarlo. Stefanos Tsitsipas iniciaba como un toro su encuentro de cuartos de final del Masters 1000 de Montecarlo ante Diego Schwartzman, el marcador lo decía todo: 6-2 y 5-2. Un juego le separaba del objetivo, hasta que el público comienza a animar al argentino y todo cambia.
Y cuando digo cambia, me refiero a que el Peque se lleva el segundo set y se coloca 4-0 arriba en el tercero. Es entonces cuando el ateniense, que defiende título esta semana, recupera por fin la compostura y vuelve al origen, a los primeros juegos del encuentro, así es como termina encadenando seis juegos consecutivos y saca su billete a semifinales (6-2, 6-7, 6-4). Ver para creer, inolvidable velada de tenis en El Principado.

