Borna Coric solo tiene 25 años. Es un apunte importante que ayuda en poner en contexto la situación de un tipo al que llevamos mucho tiempo sin ver por el circuito. Hace no mucho se hablaba de él como futuro ganador de Grand Slams, especialmente tras sus ilusionantes años como junior: tras llegar al circuito profesional, muchos rebajaron las expectativas con el croata, que se estableció, de todos modos, como un top-30 realmente sólido. Nadie se sorprendía por ver a Borna entre los mejores: ya sabía lo que era ganar a Roger Federer y Rafael Nadal, había conseguido llegar a una final de Masters 1000 y había sido crucial para que Croacia conquistase la Copa Davis. Y, cuando Coric buscaba dar ese último paso, ese salto de calidad para abordar el top-10 y poder cumplir las expectativas que un día se tuvieron sobre él... le tocó pasar por el quirófano.
En cierto modo, el croata solo estaba retrasando lo inevitable. Él mismo reconoce que el problema apareció por vez primera allá por 2018. No es un problema menor, claro: una lesión de hombro puede ser realmente difícil de tratar para un jugador de tenis, realmente dependiente de esta articulación en aspectos tan importantes como el servicio. Borna continuó jugando con dolor, firmando, incluso, buenos resultados; a finales de 2020, sin embargo, las molestias empezaban a ser demasiado dolorosas. Batallas físicas en las que Coric mostraba todo su potencial físico, incluyendo victorias épicas como la cosechada ante Stefanos Tsitsipas en el US Open 2020 (remontando un 0-2 en contra) eran excruciantes para su hombro. Tras un turbulento inicio de temporada 2021, Borna tomó la decisión: era momento de poner punto y final a todo aquello.
Pasar por el quirófano transformó la vida de Coric, como él mismo confiesa a TENNIS. "Fue la primera vez en mi vida, prácticamente, en la que estaba libre durante tanto tiempo. En Croacia tenemos un mar precioso, buena fiesta. Decidí que era el momento para pasar tiempo en la costa, cerca del mar, haciendo otras cosas en lugar de centrarme únicamente en el tenis. Era plenamente consciente de que no necesitaba estar listo pronto". Borna se alejó del mundo de la raqueta mientras su hombro sanaba. No tenía ningún tipo de prisa por volver a las pistas: la complicada situación por la pandemia, con muchos torneos sin público aún, y la posibilidad de pasar tiempo centrado en sí mismo, inclinaron la balanza a favor de una recuperación lenta, progresiva, centrada al 100% en eliminar cualquier resquicio de los problemas que tuvo en el hombro.
"Tuve en cuenta el panorama al completo, el largo plazo, antes que el futuro inmediato. Decidí hacer una rehabilitación realmente buena, me tomé mi tiempo. Hacía mucho que no pasaba tanto tiempo desconectado del tenis. En cierto modo, necsitaba ese parón. No estuvimos muy seguros de qué era lo que me causaba dolor, así que perdí algo de tiempo ahí. Quizás pudiese haber jugado el Open de Australia en caso de haber empujado al máximo. Tomé la decisión de no hacerlo por el bienestar de mi hombro, para asegurarme de que todo iba a estar bien". Coric decidió saltarse el resto de 2021 y viajó a Melbourne con una duda en su cabeza: la posibilidad de llegar a tiempo al primer Grand Slam del año. Y, a pesar de que él mismo reconoce que lo descartó, su viaje al continente oceánico le dejó realmente satisfecho.
LA ÚLTIMA ETAPA DE SU RECUPERACIÓN
Durante su periplo en Australia, Borna pasó tiempo con alguno de sus compañeros de circuito. Al mismo tiempo, el croata empezó a colaborar con una especialista, Lyn Watson, que puso los últimos detalles al malherido cuerpo del croata antes de su vuelta a la competición. "Lyn me ayudó muchísimo, creo que aún tendría algunas molestias si no estuviese en el equipo. Mi fisio hizo además un gran trabajo, pero ella nos ayudó mucho en esa etapa. Para mí, ir a Australia era una situación en la que iba a salir ganando en cualquier circunstancia. Si estaba listo para el Open de Australia, bien; si no, también bien. Me lo pasé muy bien allí".
La vuelta del croata a la competición oficial se dará en Indian Wells, un torneo que le trae buenos recuerdos. En 2018, Coric llevó al límite a Roger Federer en el desierto californiano, en unas semifinales de infarto en las que finalmente no pudo sostener la ventaja de un set en el marcador. La vuelta la afronta con muchas ganas, pero con los nervios lógicos al no saber cómo puede responder su cuerpo. "Echaba de menos la sensación de estar un poco nervioso antes de un partido. Todo ha sido muy tranquilo durante los últimos doce meses. Si pudiese elegir, siempre elegiría que mi estrés provenga de la competición, de jugar mal o bien, de ganar y perder torneos. Elegiría todo eso antes que el estrés que he vivido por el hombro. Amo el tenis, amo mi trabajo y me gusta la vida en el circuito. Esa ha sido mi gran motivación para volver".

