Un día muy especial para Daniil Medvedev, pese a todo lo que está ocurriendo entre Rusia y Ucrania. La derrota de Novak Djokovic en Dubái significaba que el ruso se convertía en el nuevo número 1 del mundo, algo que mejoraría con el triunfo del propio Daniil en el ATP 500 de Acapulco para asegurar su billete a semifinales. La mejor manera de celebrarlo, con un triunfo, aunque ahora le viene lo más complicado. Antes de verse de nuevo las caras con Rafa Nadal esta madrugada, el de Moscú se sentó con la prensa local para expresar sus emociones en una jornada tan intensa.
Nuevo Nº1 del mundo
“En estos momentos entiendo que el tenis no es lo más importante. He tenido muchas emociones cuando me he levantado. La derrota de Novak Djokovic significaba que yo era el nuevo Nº1 del mundo, sin importar lo que hiciera yo, algo que no sabía. Me han llegado muchos mensajes, muchas emociones, pero al final en lo que yo me tenía que centrar era en ganar mi partido. Quería intentar abordar mi partido, pero no ha sido sencillo mantener la concentración. El día ha sido como una montaña rusa”.
Felicitaciones de todo el vestuario
“He recibido una gran cantidad de mensajes de otros jugadores del vestuario, no solamente de los mejores del ranking, también de otros tenistas que juegan el circuito Challenger, no quiero nombran a ninguno en especial pero todo el mundo sabe que cada persona se lleva mejor con unos que con otros. En general, creo que tenemos un vestuario muy amistoso, intentamos apoyarnos los unos a los otros. Cuando alguien gana su primer título yo también intento hacerle llegar mi felicitación, incluso a los juniors. Suele pasar, cuando alguien gana un trofeo, en el torneo siguiente todo el mundo va a felicitarle. En ese sentido, el tenis es un deporte muy amistoso fuera de la pista, dentro ya es otra cosa, ahí es diferente. Todos estamos en paz, eso es lo que he sentido al llegar al Nº1”.
Rafa Nadal en semifinales
“Jugar ante un miembro del Big4 siempre es un honor, un gran desafío. En el Open de Australia estuve muy cerca de ganarle, honestamente, pero no pude ganarle. Fue una derrota muy dura para mí, pero así es este deporte, ahora es tiempo de buscar mi venganza. Si mañana puedo ganar, genial, aunque si luego nos enfrentamos otra vez en Indian Wells o Miami, de poco valdrá el que haya ganado aquí. Será otro reto diferente para vencerle y ser mejor que él. Es un jugador impresionante, nunca es sencillo superarle”.
¿Empieza una nueva era?
“Es complicado de decir, sobre todo si uno mira lo que pasó en los últimos Grand Slams. La mayoría fueron ganados por el Big3, aunque es verdad que tuve el privilegio de levantar el último título en el US Open. Por mi parte, estoy intentando de poner en práctica mi mayor nivel de tenis, pero aquella vez en Nueva York ha sido la única vez que he podido ganar a un miembro del Big3 en torneos de Grand Slam. Tendré que seguir trabajando y hacerlo mejor, ya que en otro tipo de torneos sí que he sabido cómo vencerles. En este Open de Australia me volvió a pasar, hubo momentos del partido donde no fui lo suficientemente fuerte. Es un poco pronto para hablar de una nueva era, pero por mi parte estoy feliz de haber alcanzado un objetivo como éste. Una gran sensación para mí y para mi equipo”.

