Vesely hace lo imposible y marca el final de una era
El checo entró en estado de gracia para sacar a Djokovic de la pista a base de latigazos. Con este resultado, Medvedev ya es el número uno del mundo.
A veces lo imposible sucede. Lo inimaginable ocurre cuando menos te lo esperas. Sí, todos hacíamos cábalas pensando en qué momento Daniil Medvedev se haría con el número uno del mundo. Incluso Novak Djokovic, en la previa del ATP Dubai 2022, dejaba claro que la ascensión a la cima del ruso ocurriría tarde o temprano. Lo que quizás nadie se imaginaba es que el encargado de aupar a los cielos a Daniil sería un viejo conocido del serbio, un tenista que, en ciertas semanas del calendario, parece transformarse en un gigante capaz de eliminar a todo aquel que se plante en su camino. Su nombre es Jiri Vesely, y su insurrección en el Emirato, merced a una amalgama de trallazos planos que jamás permitieron a Nole estar cómodo, certifican la primera derrota oficial del serbio en 2022 y, por tanto, el relevo en la cima del ranking ATP.
La última y única vez que Djokovic y Vesely se vieron las caras, fue el checo el que tomó bien pronto la iniciativa del partido. Curiosamente, aquel día Jiri se convertiría en el primer verdugo de Djokovic en un partido completado durante el año 2016: poco después, el serbio acabaría por conquistar París, cerrando su candidatura a entrar en el Olimpo del tenis. Circunstancias a tener en cuenta de cara al patrón estratégico del checo, si bien en un contexto totalmente diferente, en una temporada en la que Novak solo afrontaba su tercer partido del año. Y, como tal, el checo salió en tromba con un mandato muy claro en mente: hacerle jugar lo menos posible, atacar por todos los flancos y con la mayor rapidez que pudiese imponer.
Nole entró frío al duelo, lo que resultó en un break inicial para Vesely que, para muchos, iba a significar entre poco y nada. Máxime cuando Novak consiguió neutralizar dicha rotura no mucho tiempo después; volvíamos a la igualdad, lo único que había ocurrido es que el serbio había comenzado impreciso, era momento de poner el piloto automático ante un rival que se encuentra lejos de los 100 mejores. Eso hubiese sido el guion normal, ¿no? Nada más lejos de lo habitual: Vesely no se vino abajo y resistió con su servicio la inercia positiva generada por Djokovic; poco depsués, sería él quien volvería a poner tierra de por medio con una nueva rotura que dejó a todos con la boca abierta.
Porque más allá de cerrar el primer set por 6-4, las estadísticas hablaban de que Jiri estaba ejecutando un plan maestro sobre la Pista Central de Dubai. El gran agujero en el tenis del número uno se empezaba a localizar en su segundo saque: solo ganó el 28% de puntos con ese golpe en el primer set. ¿Por qué? El checo se decidió a atacar de forma sistemática, entrando muy dentro de la pista (una estadística brutal: el 92% de sus restos de segundo servicio en este set se dieron dentro de la pista, por delante de la línea de fondo), el hoy endeble segundo servicio del de Belgrado, consiguiendo tener un altísimo porcentaje de éxito y sirviéndose de un revés paralelo viperino para conectar, incluso, golpes ganadores. Ese mismo revés paralelo, unido a su condición de zurdo y a su predisposición de marchar al ataque en cualquier momento, sacaban a Djokovic de su zona de confort, obligándole a correr tanto de forma lateral como a la hora de cubrir ángulos y manteniéndole a la defensiva durante gran parte del set. El nivel desplegado por Vesely, ahogando constantemente a Djokovic, le estaba dando resultados y demostraban que sus victorias previas ante Cilic y Bautista no eran ni mucho menos casualidad.
LA LOCURA SE APODERA DEL SEGUNDO SET
Djokovic conectó hasta 15 golpes ganadores en el primer set. No sirvieron para robarle la iniciativa del duelo a Jiri, que continuaba aplicando presión constante a los primeros golpes del serbio. Así pues, tocaba hacerse un poco más fuerte al servicio, capear el temporal y esperar un bajón de nivel de su rival en un segundo set imprevisible. Djokovic mantenía más o menos el mismo porcentaje de primeros que en el primer parcial (en torno al 60% dentro), pero intentaba inyectar una mayor velocidad a su segundo, mientras la falta de continuidad desde el fondo de la pista hacían oxidar tanto su revés como su derecha. Mientras que contra Khachanov o Musetti tuvo mucho ritmo desde la línea de fondo, contra Vesely sus golpes se encontraban desactivados, sorprendidos ante la estrategia del checo.
El caso es que no funcionó. Si el serbio esperaba una bajada de nivel por parte de su adversario, lo que ocurrió fue todo lo contrario: a pesar de algún que otro 30 iguales, lo cierto es que Jiri aumentó la intensidad de sus servicios. Siguió sacando con tremenda precisión, neutralizando por completo el saque de Nole y obligándolo a activar nuevas alternativas, alternativas que no cuajaron porque, curiosamente, un juego dubitativo al saque fue suficiente para firmar su sentencia de muerte. A pesar de conquistar más puntos en el segundo set que su rival, era Vesely quien se colocaba break arriba y quien, además, no temblaba a la hora de defender su ventaja: con 4-3 en el marcador, el checo solventó una bola de break decisiva tras firmar uno de los intercambios del día, erosionando la defensa de Djokovic con reveses cruzados y paralelos tensos y precisos.
A partir del 5-4, lo que ocurriría en Dubai sería una mezcla de nervios, locura y control mental, todo al filo del abismo. Nole abrió fuego al resto con dos devoluciones espectaculares que le permitieron gozar de dos bolas de break, salvadas por dos primeros saques inabordables del checo; acto seguido, el serbio finalmente rubricaría su pequeño acto de escapismo y mandaría el duelo al 5-5, tras estar únicamente a dos puntos de la derrota. Sin embargo, Jiri volvería a abrir la puerta tras dos restos que firmaría su rival al otro lado de la red; puerta que Nole, sin embargo, cerró a cal y canto con otros dos primeros saques inabordables. Mientras la igualdad se hacía latente y ambos se miraban como si de espejos se tratasen, nos íbamos a un tie-break con la tensión por las nubes.
Y ahí, el gigante checo volvió a hacerse grande. Primero, al aprovecharse de un par de errores con el revés por parte de Djokovic, incapaz de calibrar sus armas; luego, tras ceder el mini-break con un saque y volea mal ejecutado, gracias a una costosa doble falta cuando parecía que Novak volvía a generar igualdad en el partido. Esta vez Nole no pudo bailar sobre el abismo, no pudo convivir con una versión no excelente: Vesely sí se mostró firme con 5-4 en el marcador, con dos palos de revés y derecha (todos sus golpes funcionaron hoy) que acabaron por firmar una impresionante e inesperada victoria. Un 6-4 y 7-6(4) que pasará a la historia del tenis: por primera vez en 18 años, el número uno del mundo se alejará de las manos del Big Four. Y todo eso gracias a una de las bestias negras de Novak Djokovic, un tipo capaz de lo mejor y de lo peor con semanas absolutamente sublimes, como esta en Dubái. Culpen a Jiri Vesely: es el nombre del día.