Nada de lo que está ocurriendo es creíble y la desconfianza que hay respecto a China y su forma de gestionar la libertad de expresión de Shuai Peng es tan grande que no se solventa con declaraciones de la propia jugadora. En el vídeo difundido recientemente en el que la tenista china niega haber sufrido abusos ante una periodista aparentemente de Singapur, hay expresiones y gestos muy extraños que la WTA ha interpretado como demostraciones de que la jugadora está coaccionada. "Nos mantenemos firmes en nuestra petición de una investigación completa, justa y transparente sobre el asunto", dijo la máxima entidad del tenis femenino. "Después de 48 días se encuentra casualmente con una periodista en Pekín y responde a todo este asunto. Todo muy natural y real, todo el mundo se lo cree", dice irónicamente Yaqiu Wang, investigador de Derechos Humano chino.
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