Pliskova vuelve a castigar a Muguruza

En una batalla de 2h26min, la checa termina imponiéndose en el tiebreak del tercer set en un duelo donde hubo 88 errores no forzados.

Victoria de Pliskova sobre Muguruza. Fuente: Getty
Victoria de Pliskova sobre Muguruza. Fuente: Getty

Partido de altura –concretamente, más 1.500m de altura– el que disputaron Karolina Pliskova y Garbiñe Muguruza en las WTA Finals de Guadalajara. Tocaba cerrar la primera jornada dentro del Grupo B sabiendo que una derrota en el Round Robin te puede dejar fuera, pero sabiendo también que las dos no podían ganar. No fue fácil aceptar las condiciones y ver cómo por cada acierto, llegaban dos errores no forzados, pero en ese balanceo terminó imponiéndose la checa (4-6, 6-2, 7-6), que necesitó de 4MP para sellar el triunfo. Jarro de agua fría para la española, que no se puede permitir más fallos si desea estar en semifinales.

Siendo las dos más veteranas del torneo, algo nos hacía pensar que este partido sería diferente al resto. Ni muchos menos son mayores, pero los 28 y 29 años de Muguruza y Pliskova, sumado a que son las dos únicas tenistas del evento que no debutan en unas WTA Finals, eran ya suficientes ingredientes para entender este choque como un duelo directo dentro del grupo. Claro, que el H2H de 8-2 a favor de la checa nos devolvía rápidamente a una realidad de poca igualdad y un ligero favoritismo para Karolina. Sin embargo, ella misma se había descartado para el título tras probar las condiciones de la pista. ¿Entonces quién demonios partía con ventaja? Había que jugarlo para saberlo.

Lo primero que supimos fue que Garbiñe estaba más nerviosa que su rival. Empezaron mal las cosas para ella, 2-0 abajo, pero enseguida se vio que Pliskova tampoco estaba. Estaba en pista, sí, pero entre la altura, el bote de la bola y los problemas son su saque, al final se metió en 18 errores no forzados en el primer set imposibles de remolcar. Aquello era una invitación para que la española se hiciera grande y cargase con la responsabilidad de la primera manga. Así lo hizo, cerrando con bastante oficio un 6-4 y confirmando que el cara a cara tan desfavorable ante la checa no le suponía un drama.

Para drama, el inicio del segundo set, donde todos esperaban a una Muguruza más seguro y consistente, pero se encontraron a una Muguruza confusa y con bastante respeto a los segundos saques. Precisamente ese había sido el mayor bastión de la pupila de Conchita, acercarse casi a un 67% de puntos ganados con segundo saque y no cometer ninguna doble falta. Bueno, pues todo esto falló en el segundo parcial, con un 3-0 de salida para la checa y una clara desconexión de la caraqueña, quien se quedó sin tiempo para la reacción. Es lo que tiene jugar contra las mejores desde el primer día de competición, un despiste de cinco minutos te puede apartar de tu objetivo.

Desenlace dramático

Al final salió ganando el público, que vio una versión notable de las dos jugadoras –Garbiñe en el primer set, Pliskova en el segundo– y se centraron en un tercer parcial donde cualquier cosa podía pasar. Lo que pasó fue que ambas estuvieron bastante comedidas y muy certeras con el saque, hasta que llegaron los juegos de la verdad. Pliskova, con 5-4 arriba, se encuentra con dos match points que, del mismo que cayeron del cielo, se quedaron enterrados ante su mirada inquieta. Al juego siguiente, todavía con el susto encima, fue Muguruza la que tuvo un 15-40 que le invitaba a soñar con 6-5 y servicio. Pero nada, tampoco llegó a buen puerto ese plan.

Solo el tiebreak podía decantar la balanza, un estancia donde ser valiente no siempre es lo recomendable. Ese fue el camino por el que apostó la hispano-venezolana y, aunque dicen que la vida es para los valientes, esta vez la pausa y el temple de Pliskova fueron los que dieron resultado. La tabla de estadísticas nos señalaba de nuevo dónde está la dificultad de este torneo: 45 errores no forzados para Karolina y 43 para Garbiñe, así es muy difícil tener continuidad. Desenlace cruel para la hispana, quien estuvo todo el partido arropada por el público. Por delante, dos citas más para darle la vuelta a la tortilla.

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