Análisis final femenina WTA 1000 Cincinnati 2021. Ashleigh Barty vs Jil Teichmann, favoritismo ineludible para la mejor del mundo

Desvelamos las claves que pueden marcar el devenir de la gran final del torneo de Cincinnati, en el que Barty aspira a incrementar más su hegemonía.

Ashleigh Barty, favorita en WTA 1000 Cincinnati 2021. Foto: gettyimages
Ashleigh Barty, favorita en WTA 1000 Cincinnati 2021. Foto: gettyimages

El deporte, como la vida, es totalmente impredecible y nada puede darse por sentado, pero resulta complicado contemplar un escenario que no sea el del título para Ashleigh Barty. Y no se debe, ni mucho menos, a falta de crédito para Jil Teichmann, una jugadora cuyo éxito en este WTA 1000 Cincinnati 2021 no debe ser interpretado como una escaramuza puntual, sino como el inicio de algo grande. Lo que ocurre es que la australiana desprende esos intangibles tan características de las leyendas que se están forjando, de las grandes historias de éxito que van completándose poco a poco y se nutren de sus tropiezos. La suiza buscará que incurra en uno de ellos la número 1 del mundo, algo para lo que requerirá del nivel de juego estelar del que viene haciendo gala todo el torneo.

Ashleigh Barty, imposible encontrar un rescoldo de duda

Regularidad, consistencia, equilibrio mental y madurez. Son algunos de los valores que transmite dentro y fuera de la pista una mujer llamada a hacer historia. Su condición de incontestable número 1 del mundo puede prolongarse mucho tiempo si sigue con esta facilidad innata para firmar grandes resultados y emerger de cada decepción, como la que se llevó en la cita olímpica, más fuerte que antes. Solo los problemas físicos han conseguido poner en aprietos la solidez de una mujer repleta de argumentos técnicos e inteligencia táctica en la pista, que llega rebosante de confianza tras haber ganado a Watson, Azarenka, Krejcikova y Kerber con una superioridad manifiesta.

Jil Teichmann, una eclosión ineludible de un talento único

Hay jugadoras a las que gusta ver, con las que se disfruta por su capacidad para ofrecer algo distinto y divertir al espectador. Esta tenista zurda de 24 años, con pasaporte suizo y forjada en España, de la mano de Beto Martín, llevaba mucho tiempo asomando con timidez en la élite y poniendo de manifiesto una clase inauditas que vaticinaban grandes éxitos. Ha tardado en llegar más de lo previsto, pero lo ha hecho con una brillantez inusitada, tras vencer en una sola semana a Osaka, Bencic y Pliskova, tres colosas del tenis femenino. Imprime efectos y alturas imposibles, cambia ritmos y encuentra un gran equilibrio entre defensa y ataque para enamorar a los espectadores.

Claves de la final femenina del WTA 1000 Cincinnati 2021

La inexperiencia de Teichmann puede ir muy en su contra; esa sensación de haber cumplido con creces con lo que se esperaba de ella y saltar a pista ante una jugadora muy difícil de batir, pueden hacer que baje su intensidad, energía y concentración un ápice, algo que sería letal ante una maestra en la gestión de las emociones como es Barty. La australiana es consciente de que enfrente tendrá una jugadora más similar a ella de lo que se suele encontrar, pero en el juego del gato y el ratón, con dejadas, cortados, cambios de velocidad y contragolpes, será muy difícil para la buena de Jil salir indemne. Se avecina un partido bonito, con mucho peloteo y en el que Ashleigh debe asumir las riendas y jugar con agresividad para evitar rebeliones.

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