Hay trenes que solo pasan una vez en la vida. Oportunidades que, si no se aprovechan, difícilmente se vean replicadas en el tiempo. Daniil Medvedev tenía por delante un mes prometedor. Le tocaba jugar en plazas en las que no tenía demasiado bagaje, torneos en los que quizás nunca terminó de dar el do de pecho. Como es lógico, esto podía convertirse en un obstáculo de cara a sus resultados; por otro, el horizonte de cara al ranking ATP era absolutamente prometedor.
Sin que su desempeño haya sido horrible, puede que el ruso tenga algún que otro remordimiento después de concluir tanto la gira de tierra batida como la de hierba. En Roland Garros demostró que está más que capacitado para jugar en tierra, alcanzando unos nada desdeñables cuartos de final... pero los torneos previos, que podían haberse convertido en un importante trampolín para sumar puntos, fueron un verdadero solar. En Wimbledon, una derrota sorpresiva ante Hubert Hurkacz en octavos de final apenas le permitió sumar demasiados puntos en el ranking.
Durante las últimas semanas siempre existía un tema de conversación que se daba lejos de los focos: la posibilidad de que Novak Djokovic entregase la cima del ranking en favor de Daniil Medvedev. Su inconmensurable final de 2020 e inicio de 2021 habían permitido al jugador de Moscú abrir una considerable brecha con respecto a sus perseguidores, y las matemáticas y cuentas cuadraban a su favor. Era Djokovic el que tenía mucho que defender, y era Medvedev el que tenía mucho que sumar. Todo eso, sin embargo, ha terminado. Daniil Medvedev se encuentra ahora en una verdadera encrucijada: comienza su Tourmalet particular.
Cabe destacar que este Tourmalet será de mayor o menor dificultad en función de lo que la ATP decida hacer con los puntos del ranking. Las últimas novedades al respecto afirman que la ATP dejará de contar con la regla del 50% (esto es, que los jugadores conservarán al menos el 50% de los puntos cosechados en un torneo en 2019 en caso de que su actuación este 2021 sea peor que la registrada en las últimas dos temporadas) a principios del próximo mes de agosto. Si el ranking vuelve a su funcionamiento normal (la lógica lo dicta así, aunque la ATP ya nos ha sorprendido en otras ocasiones), el ruso deberá defender una verdadera montaña de puntos.
Puede que Washington, el primero de los eventos en los que Medvedev dejó una gran impresión en 2019, se salve de la quema. Con la regla del 50% aún en práctica, el ruso se aseguraría conservar, en caso de no igualar la final de hace dos temporadas, la mitad de los puntos cosechados (150 de los 300 que son otorgados al finalista). Para empezar no está nada mal: un pequeño repecho antes de encarar los verdaderos hors catégorie.
Canadá, Cincinnati, Us Open y la gira indoor: no hay margen de error
En efecto, la espectacular gira estadounidense que el moscovita completó en 2019 le deja en una situación realmente complicada. Sin el amparo de la regla del 50%, apenas hay huecos para que Medvedev mejore sus guarismos en el ranking. En el Masters 1000 de Canadá defiende 600 puntos de finalista; en Cincinnati, ni más ni menos que los 1000 puntos del campeón, y la final del Us Open 2019 le obligará a proteger hasta 1200 puntos. Solo el título en Toronto o Flushing Meadows permitirían a Medvedev sumar puntos en lo que será el tramo más exigente de la temporada para cualquier tenista del circuito.
De hecho, la cuestión no es sumar puntos: una posible decepción en estos grandes torneos conllevaría, posiblemente, una bajada tremenda en el ranking. En total, Medvedev debe defender hasta 6940 puntos de aquí a final de temporada, lo que contrasta enormemente con el resto de jugadores del top-10: solamente Dominic Thiem, campeón en Flushing Meadows en 2020, defiende más de 4000 puntos. Los inmediatos perseguidores del ruso tienen un cielo mucho más azul (Nadal defiende 3760, Tsitsipas 2980, Zverev 3850 o Rublev 2605), y la posible subida al número uno parece una tarea prácticamente imposible: Djokovic tiene muchísimo margen para sumar en torneos como Canadá (no defiende nada, puesto que no disputó la edición de 2019) y, sobre todo, el Us Open (apenas defiende octavos de final).
Por si fuera poco, las matemáticas obligan a Medvedev a ganar prácticamente todo en el tramo final de temporada, en una gira indoor en la que sobresalió especialmente en 2020: campeón en París-Bercy (defiende 1000 puntos) y también en las ATP Finals (otros 1500 puntos). Ah, y por si todo esto no fuese suficiente, súmenle otros 1000 puntos por la corona que consiguió en el Masters 1000 de Shanghai en el año 2019. Queda lejos, ¿eh?
En definitiva, se avecinan nubarrones y tormentas para un Daniil Medvedev que se verá constantemente exigido por el ranking ATP. Cómodamente instalado en el segundo puesto de la clasificación, cualquier traspiés podría convertirse en un puesto perdido... y sabemos que Nadal, Tsitsipas o Rublev vienen por detrás con muchísima hambre. ¿Cómo responderá el ruso a su Tourmalet particular?

