Cuando se enumeran los jóvenes más prometedores y de mejor trayectoria en los últimos años, muchos tienden a olvidar la figura de Álex de Miñaur, un trabajador incansable que reúne todas las condiciones para triunfar. Quizá no ostente un juego tan particular y estético como algunos de sus coetáneos, pero es uno de los tenistas más veloces que se recuerdan jamás moviéndose por detrás de la pista y hace gala de un magnífico equilibrio entre defensa y ataque. Sus dificultades para adaptarse a la tierra batida pueden reducir su peso mediático durante un tramo de la temporada, pero tanto en pista dura como en hierba se antoja un rival temible. A sus 22 años, llegará a Londres como 18 del mundo y con todas las opciones de dar un golpe de efecto y superar la tercera ronda cosechada en 2018, tal y como describe en atptour.com.
"Todo se basa en la experiencia. Cada vez que he jugado partidos contra rivales importantes, siento que aprendo muchísimo y pierdo algo de respeto a los mejores, lo cual me permite ser mejor en el siguiente duelo. Esto es básico ya que tener la capacidad de salir a pista sin nervios extra y a jugar un partido como otro cualquiera, te da muchas más opciones", declara un hombre que analiza las opciones de la Next Gen. "El tiempo está de nuestro lado, cada día que pasa tenemos más opciones, pero no hay nada hecho aún. Los veteranos han aceptado el desafío y siguen haciendo un tenis increíble", asegura el tenista australiano.
De Miñaur cree que a base de jugar partidos con los mejores se aprende mucho
Alex es positivo respecto a las opciones de derrocar el poderío del Big 3 pronto. "Siento que estamos cada vez más cerca de conseguirlo y estamos empujando en cada torneo de Grand Slam con el objetivo de ganarles. Me consta que todos los de mi edad están trabajando duro porque todos queremos ser el primero de la Next Gen que gana un Grand Slam", declaró un Álex de Miñaur que tiene una magnífica ética de trabajo que le está permitiendo progresar a marchas forzadas. Habrá que estar muy atentos a su papel en Wimbledon 2021, un torneo en el que todo se iguala y las opciones de que haya sorpresas se amplifican de manera evidente.

