Moyá: “Como jugador, quizá me faltó algo más de ambición”

El balear habla en su última entrevista sobre los récords que firmó en su carrera y las claves de su éxito. “Nunca vi el tenis como una profesión, para mí era un juego”.

Fernando Murciego | 22 Apr 2021 | 09.42
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Carlos Moyá en Roland Garros. Fuente: Getty
Carlos Moyá en Roland Garros. Fuente: Getty

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Nos encanta irnos de vez en cuando al pasado, a un pasado cercano, uno que todavía recordamos con bastante detalle. Eran los finales del siglo XX y en el circuito masculino había un chico llamado Carlos Moyá que hizo que toda España se pegara al televisor para seguir sus partidos. Hoy su función está en los banquillos, en el de Rafael Nadal concretamente, pero eso impide que de vez en cuando eche la vista atrás para sacar una sonrisa rememorando todo lo que logro dentro de la pista. En su última charla con José Luis Clerc para ESPN Tenis, el ex Nº1 del mundo hace balance de algunos aspectos que le llevaron a ser el mejor en lo suyo, emociones impagables que le acompañarán toda la vida.

Una carrera prodigiosa

“Soñar, lo sueñas, es el típico sueño que viene con la inocencia de ser un niño, solo que en mi caso se volvió realidad. Lo que me llevó a todo eso fue el seguir soñando. Desde que tenía 7 años tuve claro que quería ser tenista, aunque en esos momentos uno no se da cuenta de todas las dificultades que va a conllevar ese camino hasta conseguirlo, pero a mí me apasionaba jugar al tenis. En ningún momento lo vi como una profesión, sino como un juego. Me encantó, seguí soñando y al final esos sueños se convirtieron en realidad”.

Roland Garros 1998

“El paso importante en ese torneo lo di en cuartos de final, cuando consigo ganar a Marcelo Ríos, que por entonces era el Nº1 del mundo y el gran favorito al título. Después de ganarle es cuando empiezo a pensar que este torneo no se me puede escapar. En el tenis las oportunidades así pasan una sola vez y uno no sabe si van a volver, así que hay que aprovecharlas. Muchas veces te preguntas si el tenis o el deporte te debe algo, pero es mentira, el deporte no te debe nada. O coges las oportunidades o estás muerto. En ese momento yo vi que tenía una gran oportunidad, luego gané a Mantilla en semifinales y a Corretja en la final. Pudo mantener la concentración y soñando hasta el final, después de ganar el segundo set de la final ya sabía que estaba cerca”.

La presión en las últimas rondas

“No es fácil, pero si consigues manejar esa presión y la transformas en motivación, creo que llega un momento en la cancha donde te sientes prácticamente invencible. Aunque sea un momento, durante períodos del set, o incluso en partido entero. Sí es verdad que hubo otros momentos donde la presión me pudo, pero sí conseguía soportar esa presión, como me pasó luego en otros torneos importantes, sentía que no podía perder. También mi manera de ser, que suele ser bastante tranquila, ayudaba un poco a soportar esa presión”.

¿Se puede disfrutar de los títulos?

“Lo disfruté, lo disfruté bastante. Yo era de los que pensaba que las grandes victorias se tenían que celebrar, se tenían que disfrutar. De hecho, lo que me más me asombra actualmente del Big3 es la capacidad que tienen para mantener siempre esa mentalidad ganadora, esa ambición de seguir ganando cuando ya son tres de los más grandes de la historia. Yo que gané solamente un Grand Slam, enseguida te das por satisfecho, nunca tuve esa ambición. Ya no te digo la ambición de ellos, sino la ambición de querer ganar más torneos grandes. Obviamente lo intenté, pero quizá me faltó esa ambición”.

Primer Nº1 del mundo español

“Fue otro momento para celebrar, sin duda. Cada uno es feliz con diferentes cosas, a mí me hacía feliz conseguir ciertos objetivos, más que ganar más torneos grandes. Ser Nº1 podía ser un objetivo, ganar la Copa Davis era otro objetivo y ganar un Grand Slam era un objetivo. Cuando consigues algo que llevas tanto tiempo persiguiendo, yo era feliz celebrándolo y compartiéndolo con mi gente; otros son felices intentando ganar otro. Por supuesto que de haber ganado más Grand Slams, hubiera estado todavía más contento. Pero el hecho de ser el primer español de la historia en ser Nº1 resultó ser algo mucho más grande que incluso la idea de ganar otro Grand Slam. Para ganar un Grand Slam tienes que ser un gran jugador, pero lo puede ganar un jugador que tenga dos semanas muy buenas, con un poco de suerte y estando inspirado. Ser Nº1 es el trabajo de 52 semanas, de toda una vida, donde tú demuestras que has sido el mejor en ese momento. Aunque solo fueron dos semanas, ver mi nombre en lo más alto del ranking fue algo muy especial, algo que se quedará para siempre en la historia de este deporte”.