Las cuentas pendientes de los aspirantes a dar relevo al Big 3

Analizamos los aspectos que se están convirtiendo en una especie de maldición para los mejores por detrás del Big 3, y que necesitan solventar cuanto antes.

Cuentas pendientes para derrocar al Big 3. Foto: gettyimages
Cuentas pendientes para derrocar al Big 3. Foto: gettyimages

El talento está fuera de dudas, como también la enorme progresión que están llevando a cabo todos ellos, pero al igual que hay motivos para la esperanza, también los hay para la preocupación. El Big 3 sigue sin ser derrocado completamente y aunque el paso del tiempo es inexorable y cada vez hay señales más evidentes de que las nuevas generaciones están preparadas, todos ellos tienen borrones importantes en sus trayectorias. Aspectos resultadistas que necesitan solventar para continuar dando pasos en su progresión y que amenazan con erigirse en un obstáculo a nivel mental si no consiguen derribar ese muro que se ha erigido en sus carreras.

  • Daniil Medvedev y la necesidad de mejorar en tierra batida

Ninguno de los títulos conseguidos se ha producido sobre arcilla, aunque lo más llamativo y preocupante es el hecho de que nunca haya sido capaz de ganar un partido en Roland Garros. Desde su eclosión, unas molestias físicas inoportunas en 2019 y las condiciones adversas para su juego en que se jugó la edición de 2020, han sido un obstáculo insalvable para un hombre que sí mostró buen nivel en Montecarlo y Barcelona hace dos años. No puede postergar más su mejora en esta superficie.

  • Dominic Thiem, la espina clavada con las ATP Finals y Wimbledon

El austriaco ha demostrado desde hace años una mejoría impresionante en pista dura, pero presenta un pobre 5-6 de balance en victorias-derrotas en un torneo tan importante para un aspirante a leyenda como es Wimbledon. Sus octavos de final en 2017 son claramente insuficientes para un jugador que aspira a dominar este deporte y que debe asumir la necesidad de mejorar en esta superficie. Lo de las ATP Finals es doloroso para él, al haber perdido dos finales consecutivas de manera difícil de asumir.

  • Stefanos Tsitsipas, la maldición de los ATP 500 y necesidad de mejorar en Masters 1000

El griego ha perdido 8 finales en su carrera deportiva, siendo 6 de ellas correspondientes a torneos ATP 500 y dos a Masters 1000. Algo falla, eso está claro, y un ganador nato como Stefanos necesita romper con esta racha negativa. Situado en el top-5, cada vez es más urgente que logre derribar este muro y se alce campeón de algún título importante.

  • Alexander Zverev y el difícil idilio con Grand Slams

Lo ha hecho todo el alemán. Campeón de Nitto ATP Finals, ganador de Masters 1000, capaz de vencer a todos los miembros del Big 3, dotado para alcanzar el top-3 del ranking ATP... Pero falta lo más importante y lo más difícil. Ganar un Grand Slam. Estuvo cerca de lograrlo en el US Open 2020 y da la sensación de que hasta que no lo consiga no podrá quitarse un peso de encima que a veces parece lastrar su rendimiento.

  • Andrey Rublev, el objetivo inaplazable de los Masters 1000

Si bien es cierto que la eclosión del ruso ha acelerado en los últimos meses, donde se han disputado muy pocos torneos de esta categoría, resulta sorprendente comprobar que presenta un balance tan pobre como es 14-21. Los cuartos de final en Cincinnati 2019, llegando desde la fase previa al ser 70 del mundo, constituyen la única actuación destacable del gran dominiador de los ATP 500 en los últimos tiempos, que buscará dar un paso más en su progresión mejorando sus prestaciones en Masters 1000.

  • Denis Shapovalov, ansiada regularidad en la lucha por títulos

Que uno de los jóvenes más prometedores del mundo haya disputado tan solo dos finales en lo que lleva de carrera no es habitual. El canadiense ha cosechado infinidad de semifinales en eventos de nivel, pero le cuesta dar un paso más y, sobre todo, es incapaz de mantener la regularidad durante todo el año, siendo demasiado palpables sus picos y valles de forma y confianza.

  • Félix Auger-Aliassime, las finales como castigo

Preocupante. Solo así puede definirse el hecho de que el joven canadiense haya perdido las 7 finales de un torneo ATP que ha disputado. Corre el peligro de ser incapaz de jugar sereno y sin una presión excesiva su próxima tentativa, aunque los 20 años que tiene y el enorme potencial garantizan muchas oportunidades. Da la sensación de que cuando lo consiga puede quitarse una losa y hacer que su tenis fluya libre y sin ataduras.

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