Katarina Srebotnik, una campeona de primera

La eslovena, que hoy cumple 40 años, pasará a la historia por uno de los récords más increíbles de la historia del tenis. Un récord que la mayoría desconoce.

Fernando Murciego | 12 Mar 2021 | 15.38
twitter tiktok instagram instagram Comentarios
Preferir Puntodebreak en Google
Katarina Srebotnik. Fuente: Getty
Katarina Srebotnik. Fuente: Getty

Streaming W35 Aix-les-Bains en directo
🎾 Aurora Zantedeschi vs Madison Sieg
  1. Entra aquí y regístrate en Bet365
  2. Haz tu primer depósito de mínimo 5 €
  3. Entra en la sección «Directo» y ve todos los partidos
Ver partido en Bet365

De todos los récords que existen en el mundo del tenis, hoy os vengo a contar uno de los más increíbles. Por ejemplo, imagínense disputar por primera vez un cuadro oficial WTA y ganarlo. Ahora supongan que ese mismo jugador disputa también su primer cuadro final WTA de dobles… y vuelve a salir campeón. Este combo tan precoz ya sería irresistible, pero todavía se puede añadir una cucharada más de azúcar. Ese mismo tenista coge y decide disputar por primera vez un torneo mixto, ¿se imaginan que también lo gana? No hace falta imaginarlo porque existe una mujer que hizo realidad esta locura. La única tenista en la historia capaz de ganar su primer torneo WTA individual, de dobles y dobles mixtos al primer intento tiene nombre y apellido: Katarina Srebotnik (Slovenj Gradec, 1981). La eslovena, que hoy además cumple 40 años, atendió a Punto de Break para confirmarnos su proeza.

Hablar de Katarina Srebotnik es hablar de una jugadora que lleva disputando torneos WTA desde el siglo pasado, una de las tenistas con mayor vigencia en esta etapa moderna. Profesional desde 1998, la eslovena comenzó su carrera afrontando desde un principio las tres categorías que te permite el circuito, cómo no hacerlo si en todas ellas empezó de la mejor manera posible: abrazando un título.

“Es una historia curiosa, la verdad”, se arranca Katarina para explicar su primer título individual, en Estoril 1999. "Esa temporada la empecé siendo 250º del ranking y recuerdo que a principios de marzo jugué un ITF 75K en Dubái, por corte entré siendo la última jugadora de la fase previa. Estaba realmente emocionada por disputar un evento tan grande, donde acabé superando la Qualy y ganando el título. Casualmente, la campeona recibía de manera automática una WC para el torneo de Estoril, un torneo WTA que se disputaba un mes después. Estaba muy feliz porque iba a debutar en un torneo oficial, lo que no esperaba era que también acabaría ganándolo. Fue una experiencia muy loca, increíble. Era la cuarta vez en la historia que una tenista salía campeona en su primer evento WTA individual, aquello era asombroso y me llevó a dar un salto tremendo en el ranking. En cuatro meses de temporada había pasado de ser 250º a estar entre las cien mejores. Ni en el mejor de mis sueños podría imaginar algo así”.

Pero Srebotnik, que apenas tenía 18 años en aquel mes de marzo, venía ya de celebrar en el calendario anterior su primer título en dobles, también en su primer intento. “Para mí fue muy especial entrar por primera vez en un cuadro final de un torneo oficial, formé pareja con Tina Krizan en Makarska 1998 y ganamos. Ganar aquel título me sentó genial, fue totalmente inesperado, una experiencia que seguramente me sirvió mucho el año siguiente, en Portugal”, rememora con emoción. En ese momento, tan solo ella y Mirjana Lucic-Baroni podían contar que salieron campeonas en sus primeros cuadros WTA de singles y de dobles. Había que desempatar.

“Ese mismo año, apenas unos meses después de Estoril, gané también mi primer torneo en dobles mixtos, en Roland Garros 1999, y lo hice de nuevo en mi primer intento. Recuerdo aquella semana de una manera muy clara, como si fuera ayer. Me vienen a la mente muchos momentos en el vestuario, sobre todo en las últimas rondas. Después de ganar aquel trofeo compartí momentos muy especiales en el vestuario con Martina Hingis y su madre, que estaba preparado la final contra Steffi Graf. Fue muy bonito vivir todo el torneo hasta el final, donde solamente llegan los campeones. Sin duda, dos semanas inolvidables para mí”, subraya la mujer que repetiría éxito en París en los años 2006 y 2010.

Así fue cómo se fraguó uno de los registros más impresionantes del tenis, un dato que, pese a todo, la mayoría de gente desconoce. “Soy la única tenista de la historia, hombre o mujer, en lograr este récord. Honestamente, no tengo palabras para describir lo que significa, muchas veces me pregunto si de verdad es real, me parece algo extraordinario, así que no puedo estar más orgullosa. Es curioso porque, pese a ser un récord tan grande e imposible de imaginar, la gente apenas lo conoce”, valora Srebotnik en su charla con Punto de Break. "Los periodistas escriben sobre otros muchos récords y estadísticas, pero considero que éste debería tener algo más de reconocimiento, siento que lo merezco por la dificultad del mismo. Justo ahora estamos trabajando para que salga en el Libro Guinness de los Récords, aunque es algo que sucedió hace más de veinte años. Es muy probable que nadie lo pueda repetir y, por tanto, nadie pueda igualarlo. El año pasado ya nos aprobaron la iniciativa para que formara parte del libro, pero la pandemia lo ralentizó todo, así que todavía no se hizo oficial. Esperemos que este año puede llevarse a cabo”, confiesa la campeona de 4 títulos individuales y 39 de dobles.

Hoy, 12 de marzo, la eslovena cumple 40 años, pero no se asusten. Para ello, solo es un número. “Es una edad importante, pero lo recibo sabiendo que soy una privilegiada por seguir dedicándome a lo que más me gusta. He tenido una carrera muy buena, muy extensa, he tenido la suerte de estar sana durante muchos años consecutivos y estoy feliz por ello. Me encanta el tenis desde que era una niña, cuando empecé a seguir los partidos de Monica Seles, a quien luego tuve el placer de conocer y compartir un par de momentos con ella. Nunca jugué al tenis porque tuviera que hacerlo, o porque alguien me obligara, esto creo que es clave. Simplemente jugaba porque me gustaba, porque mi cuerpo me lo permitía y porque se me daba bien. Cualquier tenista que siga compitiendo a estas edades es porque está completamente enamorado de este deporte, no hay ningún secreto”, opina una mujer que luchará el próximo verano por estar en sus cuartos Juegos Olímpicos.

Lo fascinante es que después de tantos éxitos repartidos en varias décadas, los récords sean ahora lo último que le preocupe a Srebotnik. “Sé que todavía me quedan muchos logros por conseguir en mi palmarés, pero cuando miro atrás y veo todo lo que conseguí, sería injusto obsesionarme con lo que no pude ganar. Soy consciente que he conseguido muchísimo más de lo que nunca pude soñar, siempre me moví con objetivos pequeños, yendo paso a paso, sin perder la ambición. Nunca me propuse conquistar Grand Slams o ser Nº1 del mundo, aunque luego sucediera. El único objetivo constante durante toda mi carrera ha sido jugar bien al tenis, en cada torneo, disfrutar de la competición e intentar ganar cada partido. Hubo torneos que no gané, torneos que me hubiera encantado ganar, pero prefiero mirarlo desde otra perspectiva. Me quedo con lo que sí pude ganar y doy gracias por ello”, resume con sencillez la ex Nº1 en dobles y en Nº20 de singles.

De ambos circuitos guarda recuerdos imborrables, aunque en 2010 dejara de competir en solitario. ¿Podrá la eslovena escoger sus dos mejores momentos? “Después de 23 años como profesional me vienen muchas imágenes a la cabeza, pero hay dos que sobresalen por encima del resto. En el circuito individual me quedo con el día que gané a Serena Williams, en tercera ronda de Roland Garros 2008. Fue un momento muy especial, enfrente de una tremenda jugadora, de las más importantes de la historia, además me permitió avanzar hasta los octavos de final de un torneo de Grand Slam”, manifiesta una jugadora que acumuló 27 victorias ante tenistas del top10. “En el circuito de dobles no tengo ninguna duda, me quedo con el título en Wimbledon 2011 junto a mi compañera Kveta Peschke. Ese triunfo me permitió, al mismo tiempo, convertirme en Nº1 del mundo”, expone alguien que también ganó Wimbledon Junior en 1998, el mismo año donde un jovencito llamado Roger Federer ganaba en la categoría masculina.

Deseando debutar en 2021

Con un legado que habla por sí solo, a Katarina Srebotnik ya solo le queda plasmar su registro en el gran Libro Guinness de los Récords, para que todo el mundo sea consciente de su importancia. Mientras tanto, la eslovena seguirá jugando, seguirá cumpliendo años, seguirá ligada a un deporte que se lo ha dado absolutamente todo en la vida. ¿Hasta cuándo? “Justo este año todavía no pude jugar ningún torneo debido a una pequeña lesión que estoy arrastrando. En cuanto mejore la situación y me vea preparada para competir estaré de vuelta en las pistas. Sé que he tenido una carrera muy extensa, pero creo que todavía me queda cuerda para algunos años más. ¿Cuántos años? No lo sé, estaré aquí mientras me siga divirtiendo y mi cuerpo me lo permita”.