Bill Scanlon, un hombre pegado a un récord

Se cumplen 38 años desde que el estadounidense firmara el primer ‘Golden Set’ de la Era Open, algo que solo pudo repetir más tarde Yaroslava Shvedova.

Bill Scanlon. Fuente: Youtube
Bill Scanlon. Fuente: Youtube

Acostumbrados a una época donde cada temporada vemos al Big3 superar registros históricos, hoy hablaremos de uno de los récords que probablemente jamás se pueda emular. Sucedió en el año 1983 y su protagonista fue Bill Scanlon, estadounidense irregular pero con tendencia a sacar su mejor versión ante los top10. El tejano consiguió un hito nunca antes visto en la Era Open, ganar un set en partido oficial sin perder un solo punto. ¿Les suena el famoso ‘Golden Set’? Pues Scanlon fue el primer jugador profesional en hacerlo realidad.

Pero antes de llegar al clímax de esta historia, primero toca desarrollar a nuestro personaje. Nacido en Dallas hace 64 años, Bill Scanlon siempre fue un gran jugador universitario, de los mejores de su promoción. Lo demostró en el primer certamen Grand Prix que disputó en el circuito oficial, alcanzando los cuartos de final de Cincinnati e irrumpiendo en los rankings directamente entre los 160 mejores. Era 1976, tenía 20 años y su carrera apenas empezaba. Un año después se confirmaría su evolución con un salto exento de vértigo hasta el top30 mundial.

Tras un 1978 bastante mediocre, Bill aterriza en Maui para poner fin a su temporada. Era su último torneo y quizá por eso terminó sacando todo el talento que no había mostrado meses atrás. Allí fulminó de manera consecutiva a Harold Solomon, John McEnroe y Peter Fleming para levantar su primer título. Muchos pensaron que fue casualidad, pero al año siguiente revalidaría su corona en Maui con la misma autoridad. Curiosamente, derrotando de nuevo a Fleming en la final. Con los clásicos altibajos de un etapa marcada por la igualdad, Scanlon inició la temporada 1983 haciendo semifinales en Detroit, semifinales en Philadelphia y cuartos de final en Richmond. Su próximo torneo era Delray Beach, al que llegó con 26 años y siendo el #29 del ranking ATP. Algo nunca antes visto estaba a punto de suceder.

El cuadro le cruza en primera ronda con el brasileño Marcos Hocevar, por aquel entonces dentro de los cuarenta mejores del mundo, a quien destroza sin piedad por un marcador de 6-2 y 6-0. Un resultado que pasaría desapercibido de no ser porque, inmediatamente después del match point, el juez de silla baja a pista y le enseña a Bill su tarjeta de puntuaciones. “Mr. Scanlon, creo que no ha perdido ni un solo punto en este segundo set”. Puede parecer una locura, pero el jugador siempre sostuvo no tener ni idea del récord que en ese instante acababa de lograr. “Estaba tan concentrado en el partido, compitiendo con tanta intensidad, que no tenía ni idea de lo que acababa de pasar. La verdad, me encantaría poder revisar ese partido, pero no fue televisado”.

Febrero de 1983, la fantasía del ‘Golden Set’ se había hecho realidad. Tras ceder solo dos juegos en el primer parcial, Scanlon ganó los 24 puntos disputados en el segundo. La conexión del jugador con su raqueta fue memorable, por eso es más increíble escuchar lo que pasó justo en la mañana del partido, algo que revelaría el propio Bill con el paso de los años en numerosas entrevistas.

“Wilson llevaba algunos años insistiéndome para que cambiara de raquetas. Querían que empezara a usar las raquetas modernas, que eran de grafito y más pequeñas, pero yo estaba enamorado de las de madera. El día del partido estuve entrenando por la mañana con Rod Laver, probando las nuevas raquetas, pero era incapaz de meter la bola en pista. Fue tan horrible que incluso Rod, el tipo más amable del circuito, me dijo: '¿Qué está pasando Bill?’. Estaba muerto de miedo con aquel cambio, entré en pánico, así que me subí al coche, volví al hotel y las cambié por las de madera. Acabé entrando a la pista a jugar con Marcos sin golpear una sola bola”. Visto lo visto, tampoco le hizo falta.

El norteamericano acabó ganando 36 de los últimos 38 puntos del partido, incluyendo por supuesto el parcial de 24-0 del segundo set. Los que vieron el encuentro hablan con especial emoción del punto de partido, momento donde Hocevar, seguramente atenazado por el récord que a punto estaba de producirse, intentó defenderse pasando tantas bolas como pudo, esperando el fallo de su rival. Pero Bill no estaba para tonterías, era tanta la adrenalina y el feeling que sentía en aquel instante que decidió subir a la red. El brasileño estaba esperando una locura así, así que buscó el passing shot. Pero no, ni con esas pudo evitar la volea ganadora de un Scanlon que acababa de irrumpir en los libros de historia.

El tejano no ganaría más partidos en el cuadro, ya que otro brasileño (Cassio Motta) bloquearía su avance en segunda ronda. Pero 1983 todavía le guardaría otro momento inolvidable a Bill, la proeza de colarse en semifinales del US Open dejando por el camino al actual número 1 del mundo, John McEnroe. Scanlon, que también firmaría cuartos de final en el Open de Australia y Wimbledon, llegó a ser Nº9 mundial y levantó siete títulos ATP antes de retirarse en 1989, ya con 33 años. A lo largo de toda su trayectoria sumó victorias ante Stan Smith, Ilie Nastase, Bjorn Borg, John McEnroe, Ivan Lendl, Mats Wilander, Boris Becker o Andre Agassi. ¡Cuántos soñarían con algo así! Sin embargo, su historia quedaría ligada por siempre a su ‘Golden Set’ en Delray Beach.

¿Volveremos a ver otro 'Golden Set' en el circuito masculino?

A día de hoy, un total de 14 tenistas han conseguido esta proeza en sus carreras, aunque solamente dos lo lograron en partido oficial. El primero fue Bill Scanlon, quien tuvo que esperar 29 años para que Yaroslava Shvedova recreara esa misma gesta en tercera ronda de Wimbledon 2012, ante Sara Errani. Justo en ese instante nacía su leyenda, o así lo entendió él. “Quizá a partir de ahora la gente empiece a darse cuenta de lo asombroso del récord. Lo que ocurrió aquel 22 de febrero de 1983 fue algo único, un extraño accidente que tardó casi tres décadas en volver a repetirse”. Puede estar tranquilo el bueno de Bill, este récord se lo llevará para siempre en su maleta.

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