El poder de la novedad, la ilusión de estar presenciando los primeros pasos de una nueva estrella y el morbo añadido de encontrar parecidos con su padre. Es lo que confluye en Sebastian Korda, pero todo ello se olvida en el momento en que se le ve jugar a tenis. Deja de ser el hijo de Petr para convertirse en un chico de 20 años que transmite unas sensaciones magníficas. Sus prestaciones en este Roland Garros 2020 están siendo apoteósicas, pasando por primera vez en su carrera una fase previa y metiéndose luego en octavos de final. El sueño se ha convertido en realidad y medirá fuerzas con Rafael Nadal.
"De niño jugaba a hockey, pero con 10 años me enganché al tenis. La vida me dio un vuelco cuando fui con mi padre y Radek Stepanek como espectador al US Open 2009. Vi el ambiente, presencié partidos en directo y al llegar a casa me dije a mí mismo que había encontrado mi vocación, quería que mi vida girara en torno a ese deporte", destaca Sebastian, cuya altura (1,96m) no es óbice para que se desplace por la pista con tremenda agilidad y sea capaz de defenderse con eficacia y tener una amplia gama de golpes. No es un pegador al uso, sino un tenista polivalente, ordenado tácticamente y muy completo.
Llama poderosamente la atención que, al ser cuestionado por la influencia de su padre en su tenis, la banalice notablemente. "Cuando empecé a jugar a tenis mi padre estaba viajando por el mundo junto a mi hermana, apoyándola en su carrera como golfista. Yo pasaba horas jugando a tenis con mi madre y es ella quien ha sido la mayor influencia para mí en este sentido. Mi manera de jugar viene determinada por sus consejos y mentorización", señaló un hombre que destacó mucho su preparación física junto a un entrenador personal que le ha asesorado en ese área.
"Antes de que estallara la pandemia ya sentía que mi momento había llegado. Estaba jugando muy buen tenis y cuando todo sucedió, no me dejé llevar por la frustración. Seguí positivo y trabajando mucho. Estoy asesorado por Radek Stepanek, mi padre me ayuda a veces, aunque una figura fundamental es la de mi preparador físico: Marek Vseticek. Estoy muy orgulloso de mi esfuerzo durante la cuarentena ya que volví a las pistas más fuertes que nunca", dijo un hombre cuyo entrenador principal pertenece a la USTA y es el mítico Dean Goldfine, que suele viajar con é".
Cuestionado acerca de la posibilidad de que padre, Petr Korda, asuma algún rol en su preparación tenística o gestión comercial, Sebastian dio una respuesta divertida. "Es un gran apoyo para mí, pero no te lo voy a negar; mi objetivo es ganar Grand Slam para poder decir que soy mejor que él", argumentó entre risas de todos los presentes en la rueda de prensa. Su admiración por Rafael Nadal es evidente, tal y como se desprendió de la curiosa respuesta que ofreció al ser preguntado por el balear. ¿Podrá lograr la hazaña de frenar el camino del español en Roland Garros 2020? Quizá sea demasiado pronto para eso, pero no hay dudas del enorme potencial de Sebastian Korda.

