Después de una carrera construida desde el escalón de los Challenger y con múltiples altibajos en forma de lesión y frustraciones, pocos podían imaginar que James Duckworth alcanzaría en este 2020 su mejor ranking como profesional. Fue en el pasado mes de febrero, justo después de alcanzar en Pune las primeras semifinales de su vida en la élite. Sin embargo, verse a un paso del top70 solo sería un espejismo respecto a lo que vendría después. Y es que luego no vendría nada, ya que la pandemia del coronavirus iba a detener todo el circuito por completo. Pero el australiano no se ha quedado quieto, lo enfocó como una oportunidad para pasar por quirófano y resolver una lesión que le llevaba dando guerra varios meses.
“Es un poco diferente a mis otras siete operaciones”, declara el actual Nº83 del mundo para la ATP. “Realmente, ahora mismo no sabemos para qué nos estamos preparando. Estoy siendo un poco más conservador que antes en mi rehabilitación, no tengo prisa por volver a competir. Estamos tratando de seguir los pasos correctos en lo que respecta a la recuperación, conseguir que la zona quede lo más fuerte posible y, con suerte, reducir un poco el dolor cuando empiece la temporada”, confiesa el de Sydney.
Para Duckworth hace tiempo que no existe el miedo, no es la primera vez que se somete a un tratamiento como éste. Ni mucho menos. Pocos jugadores en activo pueden decir que llevan hasta ocho operaciones en el cuerpo. Esta última, sin embargo, no le tenía del todo convencido. “No hubiera hecho nada si no fuera por el coronavirus, la verdad. Hubiera seguido luchando contra el dolor, como llevo haciendo todos estos meses. Al mismo tiempo, si no hubiera hecho algo con el hombro ahora, podría haberlo pagado más adelante, cuando volviese la competición. Puede que no funcione de ninguna de las maneras, pero mi mentalidad es que al menos he intentado algo distinto”, apunta con precaución.
Después de tres intervenciones en el codo y otras tres de pie, esta vez tocaba la segunda en el hombro. “He pasado por muchas fases prolongadas en las que no podía saltar o pelear como requería la situación, momentos en los que no estaba seguro si podría seguir adelante. Mi padre es cirujano y conoce bien el mundo de la medicina, ni él estaba seguro de si mi última cirugía de pie funcionaría. Estuve bastante nervioso por si no me recuperaba de aquella, aunque tampoco tenía muchas opciones. Por suerte, jamás pasé por una etapa en la que pensara que todo se había acabado, pero sí hubo momentos donde pensé que podría acarrearme graves problemas en el futuro”.

Historial de operaciones de James Duckworth. Fuente: ATP
Su lucha finalmente tuvo premio en 2020, verse con un hueco entre los mejores, mucho más mérito después de haber pasado por tantas angustias. Pero fueron precisamente esas vivencias las que siempre terminaban dando aire a James, empujándole a confiar en una penúltima vez que le permitiera reunirse con los grandes. “Ya pasé en ocasiones por este tipo de situaciones, por una cirugía complicada. En esos periodos es cuando te das cuenta de lo agradecido que debemos estar por jugar a este deporte y salir ahí fuera a divertirnos con la competición. Desde que hice mi regreso en 2018, jamás volví a dar nada por hecho, eso te lo asegurar”, concluye el superviviente.

