Cuántos jugadores en la historia no habrán alcanzado su máximo potencial por no haber encontrado el entorno adecuado, el técnico ideal o la madurez exacta para dar el último salto. Pocos pensaron que Guido Pella pondría algún día los pies dentro del top20 mundial, seguramente ni él mismo, hasta que José Acasuso llegó a su vida y empezó a colocar las piezas en su lugar. En una entrevista con Página 12, el ‘Chucho’ confiesa cómo logró instalar esa confianza en la cabeza de Guido para lograr romper su techo, además de repasar ciertos momentos inolvidables que vivió como jugador.
“Guido es una persona que se identifica mucho conmigo, le encanta que le cuente lo que viví siendo jugador, sobre todo cuando las cosas no salen bien y le surgen ciertas dudas. Le gusta escuchar lo que yo sentía en esos momentos y después buscamos de qué manera él puede mejorar como jugador. Desde entonces creció mucho pero todavía falta, vamos por ese camino. Lo bueno es que Guido está convencido y confía en lo que yo le digo”, destaca el misionero de 38 años.
Con ese mensaje era imposible que las cosas no fueran a mejor, hasta el punto de convertir a Pella en una de las revelaciones del curso anterior. “Le dije que tenía que mejorar algunas cosas en la parte deportiva, sobre todo que tenía que ser más agresivo. El tenis de hoy se juega de otra forma. Guido siempre fue un jugador muy sólido y muy bueno en lo físico, pero con eso tenía un techo. En la parte mental le faltaba el convencimiento de que podía estar entre los 25 mejores, pero lo logró. Fue un trabajo duro pero los resultados llegaron rápido”, expresa el que también llegara a ser número 20 del ranking ATP.
Y claro, como jugador que fue, a su lado le acompañarán siempre las mejores vivencias que obtuvo dentro de la pista, de las cuales hoy en día se enriquece Pella. “Lo más gratificante que podemos tener nosotros es haber sido parte del resurgimiento del tenis argentino después del bache que hubo en los años 90 y principios de la década del 2000. Nuestra camada hizo crecer al tenis de nuevo, consiguieron que mucha gente volviera a jugar y a interesarse. Lo más bonito es que muchos chicos de hoy están jugando por habernos visto a nosotros, eso es lo más importante que dejamos a las nuevas generaciones”, valora el argentino, quien pronto será padre por primera vez.
“Siempre dije que mientras el tenis fuera mi trabajo no iba a tomar ninguna decisión de ese tipo. Me encuentro bien, en Buenos Aires, entreno a Pella pero solo viajo la mitad de las semanas que juega. Al no estar a tiempo completo con él, lo puedo combinar bien. Cuando me retiré no me veía entrenando a nadie a medio plazo, ni siquiera pensaba en nada relacionado con el tenis, pero después de un par de años llegó la oportunidad y decidí probar. Quería confirmar si me picaba el bichito”, recuerda un Acasuso que últimamente también se ha aficionado mucho a practicar pádel.
Eso sí, si hay un nexo que consigue unir los sentimientos de cualquier jugador argentino, sea de la época que sea, eso es la Copa Davis. Acasuso no la pudo ganar como jugador, pero sí la disfrutó como espectador. “Cada vez que Guido tiene que jugar una Copa Davis se potencia y se motiva. El año pasado, por ejemplo, en la última gira ya estaba cansado y tenía pocas energías, pero sacó una fuerza extra y jugó un gran torneo en Madrid. ‘Es por la Copa Davis, si hubiera tenido que jugar otro torneo me habría costado mucho’, me dijo”. Un nuevo punto de concordancia para entender el éxito que ambos están cosechando en el circuito.

