Mañana arranca la tercera edición de las Next Gen ATP Finals y nos encantaría plantear un pequeño perfil de cada uno de sus ocho participantes. Algunos son más conocidos, otros resultan una incógnita, aunque todos tienen su historia que contar. La de Mikael Ymer ya es bien conocida desde hace tiempo, pero el sueco la recuerda en este pequeño reportaje con la ATP donde habla de cómo fue capaz de escalar 180 posiciones en la presente temporada, o cuál fue el aprendizaje que quedó de sus primeras incursiones en la élite.
“Es una parte del circuito. Tarde o temprano, si uno trabaja duro, en algún momento tiene que empezar a ganar partidos. Una vez que una persona lo consigue, muchas otras son capaces de inspirarse. Hasta que llega el día en el que superas todas esas dificultades y obtienes ese poder, aunque esto también te da cierta responsabilidad. Ahora es momento de enfocarme y estudiar lo que puedo hacer para mantenerme en este nivel”, remarca el joven de 21 años después terminar el curso en el 73º escalón del ranking.
De los 71 encuentros que Mikael disputó este año, puede que la segunda ronda de Roland Garros ante Alexander Zverev fuera uno de sus puntos de inflexión. Y eso que perdió. “Una de las lecciones que aprendí de ese partido es que tengo que confiar mucho más en mi tenis, en mi propio juego. Mi cabeza se alejó mucho de cuáles eran mis fortalezas y se centró únicamente en mis debilidades. Enfrentarme a un top10 como Sascha me hizo ver que hay jugadores que están en otro nivel. Me inspiró, me ayudó a entender todas las cosas que todavía podía mejorar de mi juego. Justo después de aquello me fui a casa, cogí una raqueta y comencé a entrenar de inmediato”, confiesa el de Skövde.
Pero ninguno de los hermanos Ymer estarían donde están de no haber tenido unos padre valientes que arriesgaron todo para que sus hijos pudieran jugar al tenis. “Cada vez que las cosas se ponen difíciles, siempre rescato esos pensamientos de mi cabeza, sé lo mucho que la gente se ha sacrificado por mí. Mi familia ha entregado prácticamente sus vidas para que mi hermano y yo podamos dedicarnos a esto, así que no solo estoy jugando para mí. Tener esto en el fondo de mi mente siempre me ayuda. Hay veces que todavía cometo errores, pero esto me da confianza para estar seguro de mi trabajo, me motiva más que ninguna otra cosa”, valora el joven.
El pequeño de los Ymer convive desde hace semanas en el top100, ha levantado sus primeros cuatro títulos Challenger y ha ganado a rivales con mucha más experiencia que la suya. Una temporada redonda, pero todavía quedan mucho camino por recorrer. “Ahora mismo, lo más importante para mí es seguir trabajando y no perder de vista los grandes escenarios. Seguir haciendo las cosas correctas sin importar hacia dónde se dirija el tenis. Estoy realmente emocionado por volver al trabajo, volverme más fuerte y competir de nuevo ante los mejores jugadores. Cuanto más arriba pueda posicionarme en el ranking, más duros serán los oponentes a los que me enfrente, así que tengo que prepararme lo mejor que pueda”, asegura.
A partir de mañana le veremos compitiendo en Milan, compartiendo grupo con Frances Tiafoe, Ugo Humbert y Jannik Sinner. El francés será su primer rival de mañana.

