Thiem le niega la ‘manita’ a Verdasco

El austriaco supera por primera vez a Fernando después de haber perdido sus cuatro duelos anteriores. En cuartos de final de Viena se medirá a otro español.

La alegría de Thiem tras vencer por primera vez a Verdasco. Fuente: Getty
La alegría de Thiem tras vencer por primera vez a Verdasco. Fuente: Getty

No hay mal que cien años dure, dice el refrán. Con las rivalidad pasa un poco lo mismo. Puedes perder siempre con el mismo jugador que el circuito siempre te regalará una nueva oportunidad. Aunque bueno siempre hay casos (Ferrer nunca logró vencer a Federer) Hoy en el ATP 500 de Viena se enfrentaban Dominic Thiem, el gran favorito del cuadro, ante Fernando Verdasco, su verdugo particular. En sus cuatro precedentes siempre había ganado el madrileño, una racha que hoy vería su final. El pupilo de Nicolás Massú necesitó arroparse de su gente y de una cancha de cemento que esta temporada solo le está dando alegría. Su victoria (3-6, 6-3, 6-2) le da el pase a los cuartos de final del evento, donde el destino ya le tenía preparado un reto del mismo origen: Pablo Carreño.

Esto que les voy a exponer seguro que también les ha pasado a ustedes. Resulta que juegan un partido de tenis contra alguien al que creen que deben ganar. Ese alguien no es el mejor de tu grupo de amigos, ni siquiera está entre los cinco mejores, sin embargo, sus tiros llegan con un veneno especial. Ese efecto, ese bote, esas direcciones… no hay manera. Otros le ganan, pero a ti te cuesta la vida. Si el Nº5 y el Nº40 del circuito se enfrentarán en cinco ocasiones, lo normal es el que el primero ganase entre cuatro y cinco encuentros. En este caso, con Thiem y Verdasco en pista, los números y los ranking no siempre son capitales. El austriaco sufre pesadillas con el tenis del madrileño, hasta tal punto que sus duelos han pasado a ser ya una pelea psicológica.

Se vio desde el primer set, con un Verdasco en una versión decente, pero nada fuera de lugar. Con eso le sirvió para colocarse 3-0 arriba, casi sin sudar, demostrando que el primer gol lo podría traer ya marcado de los vestuarios. Luego simplemente tuvo que aguantar el ritmo, con esa bola tan pesada pero a la vez tan violenta que suele mandar a sus adversarios. Esa bola, cuando va al revés de Dominic, no hay manera de gestionarla. Y claro, ¿qué pasa cuando ves que tu táctica funciona? Que te creces. Ni siquiera un 0-15 cuando servía para el set puso nervioso al español, y eso que el público intentó desconcentrarle de varias maneras. Dominador absoluto de esa primera manga, el 6-3 reflejaba que el H2H entre ambos no era, ni mucho menos, una casualidad.

Pero Fernando sabía que por muy bien que le fueran las cosas, enfrente estaba uno de esos jugadores distintos, capaces de cambiarlo todo en un instante, incluso siendo él su bestia negra. Thiem salió más centrado en la segunda manga, muy sólido con su saque y dispuesto a esperar su momento, el cual no tardaría en llegar. En el cuarto juego, un 0-40 apareció para brindarle una oportunidad de oro. No la desaprovecharía. A partir de ese momento ya no hubo pelea, en ninguno aspecto. Dominic no corría, volaba. Tampoco le pegaba duro, directamente la reventaba. Su momento de protagonismo había llegado, faltaba ver si el español era capaz de tirar de archivo para frenar aquel atropello.

Tan bien terminó ese parcial para el austriaco, con el 100% de los puntos ganados con primer saque, que lo más normal es que arrastrara esa tendencia al tercer asalto. Y vaya si lo hizo. Quitándose un peso enorme de encima ante uno de esos tenistas incómodos que siempre hacían todo bien cuando era él quien estaba al otro lado de la red. Esta vez Verdasco no hizo tantas cosas bien, o al menos no las supo prolongar el tiempo. El H2H sigue siendo favorable al madrileño (4-1), pero el billete para los cuartos de final de Vienna es para el austriaco.

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