Terminó yéndose a casa un Nick Kyrgios que tomó de su propia medicina ante un Andrey Rublev que jugó un auténtico partidazo ante el australiano. El ruso ha vuelto a demostrar que su mejora ya es real y nos dejó una magnífica actuación, superando a Kyrgios y conteniendo los bombazos al saque de Nick. 7-6 7-6 6-3 para Rublev, que se mete de esta forma en octavos del US Open.
Comenzó el partido con cierta historia puesto que Kyrgios criticó duramente al periodista Tom Rinaldi en Twitter por sus comentarios narrando y la ESPN le colocó como entrevistador en la previa, justo antes de saltar a pista. "Esto es divertido", comentó Nick entre risas, que al llegar a su banquillo se dio cuenta de que se le habían olvidado las zapatillas en el vestuario en una situación más propia de colegas en un Club cualquiera un domingo por la mañana y no en toda una Arthur Ashe, jugándose el pase a octavos del US Open.
No era un partido entre sacadores, pero casi lo parecía. El primer set llegó al desempate cuando no habían transcurrido ni 30 minutos. Por el camino, manejo total por parte de los dos de sus juegos al saque, con porcentaje de puntos con primero rondando o superando el 90% y bastantes aces entre los dos, aunque más por parte del australiano. En el tiebreak, Kyrgios tuvo un inicio horrible, mostrándose demasiado precipitado y errático ante un Rublev que supo mantener la compostura, algo nada sencillo cuando se tiene enfrente a Nick.
Cuando uno ve jugar a Rublev se lamenta de que las lesiones nos hayan impedido ver más de este chico, que tiene prácticamente todos los golpes y es un tenista tremendamente completo, con un revés que es una delicia para la vista. No se achantaba el ruso a la hora de golpearle a la pelota y se atrevió incluso a meterle algún winner de resto al primer saque de Kyrgios, lo cual no es nada sencillo. El australiano cortaba el ritmo todo el rato, bien con golpes muy potentes o con dejadas, pero a Andrey no se le vio perder la concentración en ningún momento.
Concentración que tampoco perdió en el tiebreak del segundo set. Tiebreak al que llegamos de forma irremediable tras el control de ambos tenistas de sus saques aunque a diferencia del primer set, los dos tuvieron break points que no pudieron aprovechar. El ruso llegó a estar 0-4 abajo en el tiebreak y todo apuntaba a que habría igualada pero este chico tiene algo especial que le diferencia de muchos de su generación y se mantuvo frío para darle la vuelta al juego y terminar llevándose el desempate sacando de la pista a Kyrgios, que negaba con la cabeza.
Y es que el ruso estaba jugando especialmente bien. Solo cometió 8 errores en las dos primeras mangas y eso, ante un tenista como el australiano, que juega a sacarte del partido y a que juegues incómodo en todo momento, es todo un logro. Kyrgios no está acostumbrado a ser él quien reciba los zambombazos desde el fondo pero es que Rublev no solo estaba siendo un frontón, devolviendo muchas de las pelotas de Nick, sino que era capaz de generar unos golpes muy poderosos desde el fondo, sin perder un centímetro de pista.
El ruso siguió picando piedra al resto hasta que al fin, en el sexto juego del tercer set, logró romperle el saque a Kyrgios y justo ese break le serviría para terminar cerrando el partido en un ejercicio de frialdad y temple magníficos. Si las lesiones le siguen respetando, aquí tenemos un pedazo de tenista para muchos años.

