Por un lado, muchas cosas que contar y averiguar en el choque que mide a Novak Djokovic y Denis Kudla. Del otro, al finalizar el encuentro que pone a Novak en octavos de final, poco que añadir, pues es Nole quien silencia a Kudla y muestra una gran superioridad. El duelo queda marcado por los momentos previos, donde el balcánico retrasa su entrenamiento hasta una hora exacta, dando muestras de que su hombro estaba sufriendo, especulándose con la posible retrada.
Es por eso que la velada tiene un componente extra por saber qué rendimiento puede ofrecer Djokovic, que transmite la sensación en los primeros compases de querer responder con cierta premura al desafío para no encontrar mucha dificultad. En términos de velocidad de piernas y semblante, el número 1 del mundo despeja más pronto que tarde las dudas sobre su estado físico. Aunque el dolor seguramente esté latente, su juego no parece sentirse resentido, al menos para lidiar con lo que propone un Kudla que no está muy preciso con su % de primeros saques (52%) ni con los breakpoints a favor en toda la noche (o de 7).
Es además con el arranque del segundo set cuando se puede observar que Novak encuentra cierto equilibrio entre el ratio ganador/no forzado. Mientras el servicio aguanta bien el 60-80-60 (% de 1ºs, puntos ganados con 1º-puntos con 2º), su oponente no aprovecha las oportunidades que tiene para generar alguna duda tenística que se traslade a la cabeza de Novak y pueda hacerle dudar a nivel físico. Con el marcador completamente controlado y con el rodaje del partido, el hombro no se deja sentir.
Las alarmas se apagan dos horas después del primer punto del partido. El serbio, que retrasó en dos ocasiones en su entrenamiento hasta pelotear una hora antes y tomando severas precauciones en dicha práctica, la noche, a la espera de que Novak puede explayarse en rueda de prensa, fue más que satisfactoria para el mejor tenista del mundo. Tendrá que seguir cuidando un hombro que tendrá que vérselas en la siguiente ronda con un viejo conocido: Stan Wawrinka.

