Dio un auténtico recital. Serena Williams pasó por encima de una Maria Sharapova totalmente superada por el tenis de la estadounidense, que certificó su pase a segunda ronda del US Open tras derrotar por un doble 6-1 a la rusa, que no tuvo absolutamente ninguna opción durante todo el encuentro.
Partido con mucho morbo en las horas previas, desde que se conoció el duelo en el sorteo. Era el regreso de Serena a la misma pista que le vio perder los papeles hace 12 meses, en la final ante Osaka, y tenía enfrente a la rusa, con quien siempre ha tenido una rivalidad muy especial. Comenzó el partido la norteamericana muy centrada, con golpes muy potentes y certeros, quitándole iniciativa a una Sharapova que vio cómo sufría una rotura en el cuarto juego, que ponía ya casi de primeras en ventaja a Serena.
Se le podía ver a la seis veces ganadora del US Open un poquito más motivada de lo normal. Normalmente, suele salir a comerse a sus rivales pero su lenguaje corporal expresaba que este partido tenía un significado especial por quien tenía al otro lado de la red. Era impresionante el ritmo de bola que las dos estaban imprimiendo a sus golpes. En ese pulso de a ver quién se imponía sobre la otra, ganaba casi siempre la norteamericana, aunque Maria también dejaba algún que otro golpe que levantaba los asombros del respetable. Cuando el reloj apenas pasaba de los 24 minutos, Serena se apuntaba la primera manga con un resultado casi sonrojante.
Williams maltrataba la pelota a cada golpe. Golpeaba la pelota con una brutalidad increíble y sacaba del punto casi siempre a la rusa, que excepto si en algún punto se la jugaba buscando el winner, terminaba en muchas ocasiones defendiéndose. La estadounidense la tenía totalmente controlada y hacía con ella casi lo que quería. No había comenzado el segundo set, cuando Sharapova sufría otra rotura que le hacía ver que a día de hoy, lamentablemente para ella, se encuentra muy lejos del nivel de las top debido a esos problemas graves que ha tenido en el hombro.
La táctica principal de Serena pasaba por jugar siempre profundo, evitando bolas a media pista que pudieran hacer entrar a Maria, así como presionarle el saque en todo momento con restos profundos, sobre todo los segundos. Hablamos de que la rusa sirvió 9 segundos saques y no se llevó ni un solo punto. Aunque la menor de las Williams estuvo un poco más desconcentrada hacia el final del partido por lo abultado del marcador y al verse Sharapova más suelta hizo que tuviera un par de breaks points, la norteamericana siempre eliminó cualquier posibilidad de remontada de Maria y la sensación que quedó al final es que Serena no habría salido derrotada de la Arthur Ashe ni aunque hubieran estado dos Sharapovas al otro lado de la red.

