Contundencia. Así es posible delinear el encuentro que jugó Dominic Thiem ante Denis Shapovalov. Supo golpear en los instantes justos. Cambió sus movimientos de bailarín de ballet clásico por los guantes de boxeador experimentando. Aquel que sabe cuando pegarle a su rival y cuando no. Entendió los momentos para aplicar sus tácticas ofensivas y el tiempo para resistir los embates contrarios. Tanto es así que tuvo dos chances de quiebre y concretó las dos. En tanto, el canadiense contó con cinco posibilidades de tirarlo a la lona, pero sólo pudo aprovechar una. Por allí pasó la principal diferencia del triunfo del austríaco por 6-4 3-6 6-4 en una hora y 47 minutos.
Recién en su sexta presentación en tierras canadienses, Thiem logró romper con el maleficio de ganar un partido. A base de una potencia en su derecha y un buen porcentaje de puntos ganados con su primer saque (80%), el segundo preclasificado del torneo consiguió sacar la mínima ventaja. Si bien fue bastante parejo –de hecho, el actual 4 del mundo ganó 76 puntos contra 74 del joven de 20 años-, Thiem sacó la mínima distancia a partir de su decisión en los break points.
Mañana enfrentará a Marin Cilic, quien derrotó al lucky loser John Millman por 6-3 6-4, en el marco de los octavos de final. Ante el croata se medirá por segunda ocasión en su carrera. ¿La anterior? Triunfo en 2016 para el austríaco por 2-6 7-6(4) 6-4 en los cuartos del ATP 250 de Brisbane. Sin dudas, será una interesante prueba para seguir probándose sobre canchas rápidas con vistas al último Grand Slam de la temporada.

