Hay días en los que uno prefiere dejar la raqueta en casa. Nada sale de cara, te sientes atrapado en tu juego y parece que el mundo está contra ti. Felix Auger-Aliassime lo supo ayer de primera mano tras caer ante Marin Cilic (6-3, 6-4) en la tercera ronda del ATP 500 de Washington. La sensación general que dejó el canadiense fue imposibilidad ante el alto nivel al saque de Cilic, con un lenguaje corporal que hacía ver que Felix estaba lejísimos de estar cómodo.
Sin embargo, haciendo gala de la madurez que posee, el canadiense pasó por rueda de prensa para analizar qué pudo pasar. "No sé qué pasó, no pude descifrarlo. Fue muy duro estar ahí fuera hoy, en cualquier sentido. Sentí que no estuve ni tan siquiera cerca de jugar al nivel que tengo. No siempre es fácil y hoy fue un día complicado para mí, pero traté de dar lo máximo. A veces no estoy orgulloso de mí mismo, pero trato de hacer todo lo que puedo. De una forma lo hice, tuve un pequeño momento con 4 iguales en el segundo set en el que el partido podría haberse puesto a mi favor, por ejemplo. Pero bueno, no fue así y tengo claro que voy a seguir peleando por ganarme lo que quiero".
Vemos a un Felix duro consigo mismo, franco. La realidad es que durante el día de ayer, Cilic lo superó en todos y cada uno de los aspectos posibles: su juego arrolló al canadiense, especialmente gracias a la efectividad de su saque, que lo dejó en posición de tomar el control del punto con comodidad en muchas ocasiones, y sobre todo en el aspecto mental, capaz de aprovechar los pequeños resquicios que el partido le ponía por delante y aguantando como un jabato los break points que tuvo Aliassime en el segundo set (salvados en su mayoría por grandes saques del croata). El canadiense estuvo frustrado por las dobles faltas: hasta once llegó a cometer, un número absolutamente exagerado.
"Ahora me toca volver a entrenar, así convivo con la derrota. No puedo hacer mucho más que volver a entrenar y tratar de mejorar. Cada derrota es una oportunidad para mejorar, eso está claro. El partido de hoy me ha demostrado que todavía tengo que mejorar muchas cosas, así que aprovecharé los días antes de empezar la Rogers Cup (Masters 1000 de Montreal) para ver en qué puedo trabajar".
Ese es el próximo desafío que tendrá Felix, jugar un torneo en el que tendrá la consideración de máxima estrella. Será, además, la primera vez que lo haga en la parte francófona del país; nunca antes ha jugado en Montreal, su lugar de nacimiento. Sin embargo, eso no supone para Aliassime una presión extra o algo para lo que hacer un esfuerzo diferente: "No tengo que cambiar mi rutina por eso. Es un torneo grande, pero al fin y al cabo, es un torneo, como el resto. Hay partidos por jugar. Tengo que prepararme, hacer mis rutinas. Saldré a hacer mi juego, como siempre, aunque haga algunas modificaciones para tratar de no perder mucha energía fuera de la pista".
La concentración será clave para un Felix que encara un tramo clave de la temporada. Jugar por primera vez en su lugar de nacimiento será toda una nueva experiencia para un tipo cuya edad nos marea y nos tiene desacostumbrados, dejando en esta rueda de prensa otro ejemplo de madurez antes de encarar una semana especial para él.

