Fabio Fognini goza y disfruta del mejor momento de su vida, personal y pofesional. Padre y top-10, el de San Remo ha encontrado el punto óptimo pasados los 30, ofreciendo el nivel y la regularidad que durante tantos años persiguió. El italiano charló recientemente con Sky Sport Italia, y valoró cómo ha ido experimentando situaciones que le han valido para saber qué necesita para ganar a los mejores del mundo.
"Todavía me cuesta un poco entender qué está pasando, al ver ese número junto a mi nombre", explica Fabio sobre su nuevo estatus. "Es un sueño hecho realidad, ahora solo quiero más. Gané un gran torneo, logré meterme entre los diez primeros y siempre me gustó hacerlo bien en un Grand Slam. Firmaría jugar la cuarta ronda o los cuartos de final porque es un resultado histórico, pero jugar una final importante sería la guinda del pastel. Ahora quiero disfrutarlo, hice un gran esfuerzo, ganar en Monte Carlo cambió las expectativas y sé cómo manejar estos momentos".
"Al principio, jugar contra Nadal te pone un poco de presión"
Sobre la derrota, y sus consecuencias, Fognini ofrece una argumentación seguramente modificada por el paso del tiempo. "A veces no lo manejo tan bien. No me gusta perder y sé que si ganas un título en 20 semanas en las que juegas, debes celebrarlo porque en las 19 restantes pierdes. Es la belleza del deporte. La victoria dura menos, pero es una recompensa por el trabajo realizado porque ese día fuiste mejor que tu oponente y eres consciente de que al día siguiente tienes la oportunidad de mejorar".
Y ese paso del tiempo le ha permitido progresar en sus enfrentamientos ante los mejores, como es el caso de Nadal. "Rafa es único, no es humano porque ganar 12 veces Roland Garros es algo que no existe. Lo enfrenté, sufrí muchas derrotas y la última vez le gané en Monte Carlo. Siempre peleamos. Al principio, jugar contra Nadal te pone un poco de presión, antes del partido lo ves saltando arriba y abajo en el vestuario y mentalmente ya te ganó antes de ir a la cancha. Luego me calmé, comencé a conocerlo porque cuanto más juegas con estas figuras, más las conoces. Y eso me dio la posibilidad de conocer sus debilidades y ahí comencé a competir. Antes, no tenía esa fe".

