No es oro todo lo que reluce, y gestionar todas las emociones que ha vivido Denis Shapovalov en los últimos 18 meses, debe resultar tremendamente complejo para un joven de 19 años. El canadiense saltó a la palestra en el tramo final del 2017, con un tenis imperial que confirmó la pasada temporada. Juego preciosista y efectivo, resultados más que destacables como las semifinales en Madrid y Tokio y, sobre todo, la sensación de que su potencial es ilimitado. Denis ostenta esos intangibles capaces de hacer de un jugador una estrella mediática, una persona carismática capaz de llenar estadios y despertar el cariño y la admiración de todo tipo de aficionados a lo largo y ancho del mundo.
Pero la gloria solo se alcanza superando dificultades. Esa es la lectura que debe hacer el canadiense de la mala racha en la que está inmerso. De los últimos siete partidos disputados tan solo ha ganado uno; fue contra Peter Polansky en primera ronda del torneo de Estocolmo. Daniil Medvedev, Nikoloz Basilasvhiili, Ernests Gulbis, Marin Cilic, Richard Gasquet y Joao Sousa han generado incertidumbre y desconfianza en Shapovalov. Necesita fortalecerse a nivel físico y ganar en consistencia en sus golpes, pero sobre todo, su gran margen de mejora se centra en la mentalidad. Shapovalov es el jugador más joven del top-100, algo que podría cambiar si Félix Auger-Aliassime explora sus límites próximamente y accede a este selecto grupo.
Además, es el más joven del top-30 desde Rafael Nadal y Richard Gasquet en julio de 2005. Denis buscará revertir su mala situación con una actuación destacable en el Open de Australia 2019, donde defenderá los puntos correspondientes a la segunda ronda conseguida el pasado año, donde sucumbió al juego de Jo-Wilfried Tsonga. "Los resultados del pasado año me hicieron ver que tengo el nivel necesario para competir contra los mejores. Estoy muy motivado en seguir mejorando y necesito estar calmada para poder trabajar y elevar mi tenis a un nivel superior", asevera el nacido en Tel Aviv en palabras recogidas por TennisWorldUsa.
Partir como cabeza de serie en torneos ATP 250 e incluso ATP 500, parece ser una presión añadida para un jugador al que ya todos conocen. Denis Shapovalov ha sido objeto de estudio por parte de rivales y su tenis vertiginoso ha perdido el efecto sorpresa que poseía las últimas temporadas. Es momento de madurar y ser lo suficientemente humilde como para aceptar duras derrotas como la de esta semana en Auckland. ¿Podrá revertir el canadiense esta mala tendencia en el primer Grand Slam de la temporada?

