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Lo que Federer necesita para volver a superar a Djokovic

Analizamos los puntos claves que Roger necesita recuperar de cara a la temporada 2019 para plantar cara al serbio y volver a triunfar en los Grand Slams.

A mediados de octubre iniciamos una nueva sección mediante la cual pedíamos a través de Twitter una solicitud de temas que luego saldría a votación, desarrollando el más votado. Así, el primer artículo que hicimos fue el de Los talentos desaprovechados del tenis. En esta ocasión, el tema que habéis elegido es el de analizar qué necesita Roger Federer para volver a vencer a Novak Djokovic, superando en la votación a los Jugadores a seguir en 2019 y las ventajas de ser zurdo en el tenis.

Tras muchos meses parado por lesión en 2016, el helvético volvió a las pistas en 2017 con un tenis mucho más ofensivo, dejando casi sin tiempo de reacción a sus rivales y ayudado por un aumento de la velocidad de las pistas en aquella temporada en comparación con las anteriores, lo que le permitía poner en práctica ese juego más agresivo y además, tener éxito con él. Roger llegó a encontrarse hasta en cuatro ocasiones en ese 2017 con Nadal, que también regresó tras lesión a un nivel superlativo. El head-to-head entre los dos estaba muy decantado hacia Rafa, con un 23-11 muy claro para el español, que en la mayoría de ocasiones había impuesto su táctica sobre la del genio suizo, apoyado en su spin hacia el revés de Federer, pero el de Basilea dio la vuelta a la tortilla y le ganó los cuatro enfrentamientos al español.

Y lo hizo tomando la pelota un poco antes de lo normal, no dejando que subiera demasiado y que eso le pudiera empujar hacia atrás, para lo cual le ayudó el dar un pasito más hacia adelante y jugar montado casi siempre sobre la línea de fondo. Excepto en la final de Australia, donde Rafa estuvo muy cerca de ganar a Roger, en los otros tres enfrentamientos, la victoria fue muy clara para Federer. No iba a ocurrir lo mismo para el helvético en este 2018 a la hora de enfrentarse a un Djokovic contra el que no pudo enfrentarse en 2017 por la lesión que sufrió el serbio. Las dos veces que se vieron las caras, Nole supo llevarse la victoria.

En su primer enfrentamiento, en la final de Cincinnati, muchos esperaban ver qué tal le iría a Roger y si sería capaz de quitarle la iniciativa a Djokovic de la misma forma que lo hizo con Nadal en 2017 pero lo que se pudo ver en aquella tarde del 20 de agosto fue un Federer completamente a merced de lo que dictaba el de Belgrado, que le superó de forma amplia en prácticamente todas las facetas del juego. Mejoró bastante Roger en las semifinales de París, en comparación con aquél partido de Cincinnati. Así, se pudo ver muchísima más igualdad entre los dos aunque, según mi punto de vista, Nole estuvo mucho menos ofensivo que en verano y entró más en peloteos y quizá eso hizo que las fuerzas se igualaran más, pero siempre vi en aquél partido al serbio un puntito por encima de Federer.

Lo que Roger necesita para volver a ganar a Djokovic es exactamente lo mismo que necesita para volver a ganar en un torneo como el Open de Australia, que llegará en menos de un mes. El suizo desplegó a la perfección en 2017 el juego que necesita hacer a estas alturas de su carrera y en este 2018 apenas ha podido hacerlo y de ahí, ese bajón de resultados en la segunda mitad del año. Si Federer pudo defender su corona en Melbourne el pasado mes de enero fue porque allí, las pistas una vez más fueron las más rápidas de todo el calendario y eso le favoreció, pero si en 2019 quiere volver a repetir éxito, tendrá que volver a la senda de 2017.

Puede que la lesión sufrida en Stuttgart durante uno de sus entrenamientos y que le afectó a su muñeca derecha haya tenido mucha culpa de su descenso de nivel, pero ya en los meses anteriores le vimos con ciertas dudas y no le pegaba a la pelota con la misma confianza que en esa mágica temporada 2017. Es por ello que lo primero que Roger debe recuperar, bien para volver a ganar a Djokovic como para afrontar la importante cita de Australia, es su confianza.

Cuando se quiere desplegar un patrón de juego tan ofensivo como el que propuso Federer en su regreso en 2017, si no tienes confianza para tirar tu derecha y tu revés, así como a la hora de encarar tu servicio, todo se irá al traste. El suizo le pegaba con su revés de forma durísima y dejó de ser su punto débil, pero en este 2018 le hemos vuelto a ver abusar en ciertas ocasiones del slice y eso es debido a esa pérdida de confianza, bien por esa lesión en la muñeca o a nivel mental, al no verse de igual forma que en 2017. En la final de Cincinnati ante Djokovic, desde mediados del primer set se le pudo ver incluso cabizbajo, como sabiéndose completamente fuera del partido. Esa confianza solo se la dará un par de buenas victorias seguidas y el verse totalmente recuperado de esas molestias, para lo cual, se espera que las dos semanas de parón en noviembre le hayan ayudado.

Otra de las cosas en las que necesita prestar atención Federer es en la táctica ofensiva a realizar. Reveló O'Shannessy que casi el 70% de los puntos de un partido de tenis se juega en intercambios de 1 a 4 golpes. El suizo propone un tipo de partido donde desde la primera bola intenta buscar la iniciativa y poder rematar a su rival en apenas dos o tres golpes, incluso subiendo a la red, pero en este 2018, esa pérdida de confianza de la que hablamos le hizo dar un pequeño pasito atrás y quizá se mostró a veces demasiado defensivo, como se pudo ver, por ejemplo, en el famoso partido de Wimbledon ante Anderson. Roger necesita ir con todo hacia adelante en cada punto y meterse en la cabeza que los partidos, a sus 37 años, los tiene que ganar o perder él y no dejar que sea el rival el que juegue con él moviéndole de lado a lado y cansándose en un terreno donde no se siente cómodo y donde tiene todas las de perder.

Para ello, en esta pretemporada le vendría muy bien sentarse con sus entrenadores y recuperar esa táctica ofensiva que tan buenos frutos le dio en 2017. Nada como hacerlo una y otra vez en los entrenamientos para que cuando Roger pise la pista, tenga todo súper bien interiorizado y se sienta cómodo a la hora de hacerlo. Nadie como él tiene los golpes precisos para hacerlo pero para ello, debe volver a tomar riesgos cuando se trate de ir hacia adelante y no esperar tanto el error rival.

También necesita volver a tirar su revés hacia adelante como en 2017. Una vez más, esto viene relacionado con la confianza, pero incluso en esos momentos donde uno se siente más inseguro con el golpe es cuando más veces debe tirarlo hacia adelante, aunque se cometan más fallos de lo normal. Solo buscando se encuentran las sensaciones. El slice está bien usarlo como recursos en ciertos momentos pero necesita su revés plano y liftado para empujar hacia atrás a sus rivales y buscar el ganador.

Recuperar su derecha es algo que no debe saltarse Federer en esta pretemporada. La mayoría de puntos de un partido los jugará con su drive y le pudimos ver en esta segunda mitad de temporada con un gesto raro a la hora de golpear, subiendo demasiado la muñeca. Si las molestias que tenía en esta articulación se han ido, sería cuestión de que empiece a tirar derechas y recupere de nuevo sensaciones con este golpe.

Quizá, el parón desde marzo hasta junio sea demasiado tiempo sin jugar. La tierra batida no es la mejor superficie para su rodilla operada, por aquello de la inestabilidad que ya explicamos aquí, pero quizá dos o tres torneos sea la cifra perfecta para no llegar sin falta de rodaje a la parte más importante del año para él y es que Roger necesita seguir compitiendo contra los mejores y no entrenar tanto en solitario. Un calendario pequeño con algunos torneos en tierra en aquellos sitios donde las pistas no son tan lentas, como Madrid, por ejemplo, le podría venir muy bien.

Y, por último, lo que Roger necesita para no solo acortar distancias respecto a Djokovic sino para poder superar al que a día de hoy es el mejor tenista del planeta, es volver a quitarse presión. Lo que le hizo tan peligroso en 2017 es que se sabía fuera de los focos. Él no era el favorito en los torneos y llegaba casi de nuevas a cada uno de los que disputó en 2017 y quizá eso fue lo que le pesó un poco en 2018, metiéndose ese peso a nivel mental. Ahora, los favoritos son Djokovic y Nadal y él no tiene nada que perder. La presión la deben tener otros, por lo que nada como jugar suelto. Como decía Rosset de forma acertada, desde mi punto de vista, Roger necesita volver al estado mental del retador, no del campeón que necesita ganarlo todo. Mejor ser el cazador, que no el cazado.