Federer debe volver a ser el cazador

El ex-tenista Marc Rosset analiza qué le está faltando a Roger en este 2018 y apunta a que debe volver a ser agresivo y gestionar diferente su calendario.

A pesar de haber logrado el título en Australia, el nivel que está ofreciendo Roger Federer en este 2018 se encuentra bastantes puntos por debajo de lo que pudimos ver en la primera mitad de la temporada pasada. Esto no es algo que haya pasado de largo para muchos de sus fans, que ya se temieron lo peor en Wimbledon al verle sacar sus partidos en Stuttgart y Halle con mucho sufrimiento y, finalmente, en cuartos de final en Londres ante Anderson se le escapó el partido de forma completamente inexplicable, mostrándose contemplativo y poco agresivo para lo que solemos conocerle. El ex-tenista suizo, Marc Rosset, ha escrito una columna en Le Temps comentando las dos cosas que él cree que Roger necesita para volver a ser el del año pasado.

"Lo primero, creo que su nivel en este 2018 no está siendo tan alto como en 2017. Lo que fue increíble el año pasado fue esa constante toma de riesgos que le permitía atacar a sus oponentes. Se habló mucho en su momento de su nuevo revés. No creo que realmente haya cambiado su juego. Si miramos atrás en el tiempo, en la final del US Open 2015 que pierde ante Djokovic, ya vimos que tenía ese deseo de ser más ofensivo, para golpear más a la inversa", comienza diciendo Rosset.

"Lo que fue realmente nuevo en 2017 fue su deseo de seguir adelante. Hay que recordar que cayó al puesto número 17 del ranking y que si no hubiera ganado en Australia podía haber caído más. En 2017 regresó como el retador, el menos favorecido y eso lo hizo muy bueno porque por primera vez en 15 años ya no era el único que tenía que ganar", analiza el ex-tenista. "Un año más tarde se convirtió en número 1 de nuevo pero perdió algo por el camino: se convirtió más en un gestor. A este nivel, el margen de maniobra no existe, excepto quizá para Nadal en Roland Garros. Frente a los mejores, no se puede especular. No se puede esperar el error. Hay que jugar, atreverse. Es lo que hizo Anderson ante él. Se puso a intentarlo, y lo intentó. Y tuvo el día exitoso y lo logró. En contra, Roger no tenía su mejor día. Él necesita encontrar sensaciones con la raqueta antes de luchar el partido físicamente. Cuando se enfrentó a Del Potro o Nadal, caminó a la victoria volando, peleando, cambiando tácticas, tomando riesgos. Ante Anderson, Federer estuvo tímido, demasiado pasivo".

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"Lo segundo, el calendario. Ha hecho lo mismo este año que el pasado, pero la situación era diferente", continúa diciendo. "En 2017, ganó a Nadal en Melbourne y Miami, con unos partidos increíbles. Cuando regresó en Wimbledon, todavía la duraba la inercia ganadora. En ese momento, renunciar a la gira de tierra, lo entiendo, pero este año vuelve a hacer lo mismo sin ganar en la gira norteamericana de cemento, sin dejarse llevar por la euforia. Cuando vuelve, lleva 11 semanas fuera y lo hace enfrentándose realmente a nadie. En Wimbledon, enfrenta a Anderson después de cuatro primeras rondas fáciles. Es su primer Top 10 en tres meses. Creo que es mucho. Entiendo que en Roland Garros es difícil llegar a cuartos para él, pero creo que en el futuro podría jugar uno o dos M1000 de tierra para mantenerse en contacto contra los mejores", propone Marc, asegurando que ese tiempo fuera, entrenando solo le puede haber perjudicado este año, sin haber llegado a la hierba sin victorias en marzo.

"Creo que Roger se ha metido en un viaje del que debe salir, en el que es el favorito, el ganador. Debe regresar a ese estado mental del retador, no del campeón que debe ganar ante todo y cuanto más pasen los años, más deberá hacerlo. Antes, podía ganar un Grand Slam sin correr demasiado riesgo pero ya no tiene ese margen respecto a sus rivales. Debe tomar riesgos y si pierde, no pasa nada. Así relajaría un poco su mente. Debe ponerse en la piel del cazador, no del cazado", sentencia.

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